Palmira, Valle del Cauca, Colombia

Ana Milena López de Vélez

Hay tanto por hacer para levantar las cadenas productivas del suelo y colocarlas en forma vertical. Primero activar la voluntad de la sociedad, la censura de todos nosotros al inequitativo modelo actual.


¡Qué tal que no hubiera asistido a ese Foro!* Me habría perdido de reencontrar esta puerta de salida a un acertijo que me devana los sesos desde 1970, cuando comencé a perder ese estado de gracia natural que tenemos todos cuando nacemos.

La clave al acertijo la entregó ante un auditorio de doscientas personas un joven antioqueño de elegantes modales y con la mitad de mi edad, lo que no deja de ser algo... sorprendente, por decir lo menos. Esos jóvenes de ahora se las traen. Algo les ha cambiado el alma, las intenciones... parece que no desean acabar con el planeta como lo hizo la generación que los precedió (la nuestra, para no andar con eufemismos) y pisotear al otro para quedar más altos y ver más lejos. Se sienten más tranquilos, más relajados para permitir que la prosperidad llegue a todos.

Presentó seis cifras. Cada cifra correspondía a la participación porcentual en el Precio de Venta de un eslabón de la Cadena Productiva que, en su caso como empresario, se refería a la de Stevia, endulzante natural. Y decía así:

Sobre el precio de venta de U$ 2.72 para una caja de Stevia con 50 sobres de 1 gramo tenemos que:

  • La participación del productor de Semilla asexual o plantines es de 3.36%
  • La participación del cultivador de Stevia para producción de hoja es de 2.95%
  • La participación del industrial que extrae en polvo las moléculas es de 24.07%
  • La participación de quien formula y empaca según el mercado es de 16.40%
  • La participación del distribuidor es de 20.10%
  • Y la participación del comerciante que entrega el producto al cliente es de 33.00%

¡Ay no! Y yo estaba allá como productora de plantines. Mi primera reacción fue de vergüenza. Adrenalínica, me aclaré a mí misma que al menos no estaba allí como productora de hoja. Cuando aterricé, me di cuenta que estaba frente a una situación desastrosa para el sector agropecuario, donde el 99.9% de sus integrantes no han logrado aún cambiar el modelo y preparar un terreno seguro para entrar con su materia prima a participar de la prosperidad que trae un Precio de Venta con valor agregado, sin tener que cambiar de oficio, pero sí haciendo parte de una Cadena Productiva Vertical.

En mi mente busqué al Ministerio de Agricultura y su programa de Cadenas Productivas. Cuánta razón tuvo un lector señalando que esas Cadenas eran para ahorcarse y habló del caso de Caucho. Parecería que el problema del Gobierno no fuese hasta hoy el mismo que el de los productores agropecuarios.

Y continuó el joven con su lección. Aclaró que no le atraía el trabajo de distribución y comercialización en estantería. No le interesaba. Que lo hicieran otros. A él le bastaba con el 47% de la Cadena y posicionar su marca. Después de diez años de trabajo ahora su empresa produce un millón de plantulines al año, los cultiva, los transforma, los marca y los empaca. Hasta ahí. Y está muy bien y muchas gracias.

¡Hay tanto por hacer para levantar las cadenas productivas del suelo y colocarlas en forma vertical! Primero activar la voluntad de la sociedad, la censura de todos nosotros al inequitativo modelo actual. Recuerdo cuando Antanas Mockus dijo que los dineros del Estado eran sagrados. Que había que sacralizarlos. El estupor de muchos aún permanece en el ambiente, pues esa era una propuesta de una nueva realidad para nuestra sociedad. Hagamos ahora, entre todos, que la equidad se dé en las Cadenas Productivas Verticales.

Eso es innovación de Colombia para el mundo. Ya veo las tesis de investigación de los economistas. Los grupos de investigadores de Colciencias en temas de equidad en la distribución de ese Precio de Venta. Han de combinar el altísimo riesgo del productor con el bajísimo riesgo del transformador. Han de combinar el capital monetario del industrial con el bajo capital del plantulista. Han de combinar la cantidad de horas de trabajo del agricultor con la cantidad de horas del industrial. Han de combinar el tiempo y la cantidad de rayos solares de los trabajadores del campo sobre su piel con el aire acondicionado de las oficinas de los gerentes. ¿Y qué harán los comerciantes, los industriales y los distribuidores? Amanecerá y veremos.

Divulguemos boca a boca esta nueva forma de equidad, de distribución de la utilidad neta. Con toda seguridad que el Legislativo y el Ejecutivo, con el presidente a la cabeza, encontrarán indicadores de seguridad y prosperidad positivos en las comunidades que visiten y serán recibidos —cada vez— como hijos de la casa.


*Primer Foro Marketing Productos & Servicios Agroindustriales. Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia, Corporación de Estudios Tecnológicos del Norte del Valle. 2014.

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