Palmira, Valle del Cauca, Colombia

Asuntos de ciudad

  • ¿Qué pasó entre la Contraloría y el hospital San Vicente de Paúl?

    La destrucción del hospital San Vicente de Paúl representa la más grave pérdida de un bien público en Palmira. Se lo robaron desde dentro del hospital con gente incompetente, funcionarios y empleados que han trabajado todos estos años para su propio beneficio.

  • Metamorfosis del delito en Palmira

    Maquiavelo no confiaba en la seguridad de Florencia, del mismo modo que los palmiranos no confiamos en llegar después de las siete de la noche a nuestras casas.

  • Buenos muchachos

    Ellos creen que lograron engañar a toda una población y que consolidaron poderes inmortales que, sin embargo, cuidan con paranoia rabiosa, como si corrieran graves peligros. En realidad están equivocados.

  • Ideas para pensar en grande

    Una población adolescente sin estudio, ni trabajo, ni ingresos dentro de sus hogares, sin una política pública sostenida de atención permanente, es una población potencialmente disponible para el delito y el crimen.

  • El mercado de los muertos

    Un supermercado al lado de un camposanto tiene medidas que desbordan la ambición económica. Nos indican, además, que en este caso fueron superados todos los controles sanitarios.

  • Inclusión o caos

    En Palmira, si algo hemos heredado de un gobierno a otro, por décadas, es exclusión.

  • Una alcaldía sorprendente

    La autoridad, mi querido alcalde, no es delegable a Dios. Es enteramente suya, tal como lo dice la Constitución que nos rige y que también usted como todos los demás, tiene el deber de cumplir.

  • El hospital San Vicente de Paúl

    Lo que pasa con el hospital San Vicente de Paúl demuestra no sólo extremos de ineficiencia administrativa sino la existencia de una red oscura de negocios que han logrado llevarlo a su precarización.

  • Sólo interrogantes por muertes violentas en Palmira

    Lo grave es que vamos de mal en peor, porque el temor ha hecho contagio y los cadáveres estimulan el morbo de los consumidores de los periódicos amarillistas.

  • Entre la conciencia y la política

    El Gobierno local necesitó una revuelta popular para poder cumplir con su deber y sus miembros, sorprendidos, con esa cara de sorpresa que tienen desgastada de tanto usarla, nos han contado su solución ante las cámaras.

  • Seguridad para amnésicos

    El alcalde, en un ataque de ingenuidad, anuncia que "unos pocos malos no pueden arrinconar a la mayoría que son gente buena". Pues, alcalde, le tengo malas noticias: ya estamos arrinconados.

  • Nuestra bomba nuclear

    Potencialmente Palmira se encuentra sobre una bomba nuclear. Una amenaza que por contraste con la Guerra Fría, no pueden mantener por largo tiempo los políticos. Se trata del mayor desafío que enfrenta la ciudad contra el crimen en toda su historia.

  • Los palmiranos y la pena de muerte

    ¡En Palmira hay pena de muerte! Y, por consiguiente, hay verdugos, o sicarios, que es la manera más fácil de que quienes deben garantizar la vida, crean que no se han untado de sangre o de culpabilidad.

  • Guardia pretoriana, ¿en Palmira?

    Si uno fuera supersticioso, podría creer que lo que le pasó a Palmira (la del siglo III) que terminó siendo la guarida en la decadencia de la otrora imponente guardia pretoriana, podría pasarle a la actual Palmira.

  • ¿Palmira es pasión? ¡Ojalá no!

    En Palmira, sádicos y masoquistas han ampliado sus manifestaciones pasionales: Los investigadores les atribuyen a "razones pasionales" una significativa cifra de homicidios ocurridos en este municipio.

  • Las masacres en Palmira

    En Palmira han asesinado a 35 personas durante el mes de octubre de 2010. Pero nada parece haber sucedido.

  • ¿Por qué matan tanta gente en Palmira?

    Nos agobia la incultura y la población se fue acostumbrado al caos, hasta el punto, que los periódicos sangrientos se volvieron consumo de la canasta familiar.

  • ¡Urgencia en urgencias!... Del hospital San Vicente de Palmira... ¡S.O.S.!

    Esta sentida necesidad de la comunidad palmirana en muy poco tiempo pondrá en duros aprietos a los dirigentes que les tocará llevarse las manos a la cabeza si reaccionan demasiado tarde.