Palmira, Valle del Cauca, Colombia

Carlos Alberto Franco

La maquinaria caicedista, en el poder desde el año 2008, con su pupilo Jairo Ortega, confronta a Moncayo, Leal y Alzate, y ya sabemos, por experiencias pasadas, que para el candidato de la maquinaria en el poder, juegan en su favor la dispersión de fuerzas y división de los contendores.


La democracia se valida día a día desde lo urbano, sus barrios y comunas —y más allá de sus bordes y linderos—, en las veredas y corregimientos. El gobierno para el pueblo lo representa el alcalde y sus concejales. Son ellos a quienes delegamos la autoridad para que administren el municipio, fijen los impuestos, ejerzan el orden policivo, velen por los servicios educativos y de salud y ejecuten el presupuesto de inversión, en cumplimiento del plan desarrollo.

El 25 de octubre próximo sabremos qué alcalde regirá nuestro destino, cómo ejecutará el gasto, con quiénes gobernará, qué instrumentos de planeación diseñará e implementará, qué planes, programas y proyectos serán el resultado de las políticas públicas acordes con el POT y cómo rendirá cuentas apoyado en las veedurías para direccionar la eficiencia de la inversión, con austeridad en el gasto, cobertura de los servicios y eficacia en la calidad de indicadores sociales, económicos, culturales y ambientales.

¿Quiénes aspiran a gerenciar el desarrollo y progreso de Palmira? Son cuatro profesionales con experiencia y avalados por partidos tales como MAIS, la U, AICO y la UP. Ellos son: Giovanny Moncayo, Jairo Ortega Samboní, Fernando Leal y Arbey Alzate, además “cotuda blanco” por el Polo. Moncayo y Ortega Samboní son quienes hoy tienen las mayores posibilidades de lograr el cargo de alcalde.

La maquinaria caicedista, en el poder desde el año 2008 con el mandato de Arboleda Márquez —“clonado” en 2012–2015 por el alcalde Ritter López—, con su pupilo Jairo Ortega Samboní, confronta a Moncayo, Leal y Alzate, y ya sabemos por experiencias pasadas, que para el candidato gobiernista o de la maquinaria en el poder, juegan en su favor la dispersión de fuerzas y división de los contendores opositores. ¡Divide y reinarás! Ortega Samboní, exrepresentante a la Cámara (2010–2014) por el Partido de la U, debe aquella elección a la baronesa Dilian Francisca Toro y al leal y maltratado exalcalde Arboleda. Ritter le debe a sus vez a Raúl Arboleda el treinta por ciento de su votación a la Alcaldía; igual sucedió en 2010 con la curul de Ortega Samboní, obtenida con el apoyo de Arboleda, hoy borrado del sanedrín caicedista (así paga el diablo a quien con fervor le sirve). Así las cosas, queda en vilo la aspiración al Concejo de la esposa del exalcalde Raúl Arboleda, avalada por el liberalismo.

¿Quién niega que en lo alto de la cresta de la ola del actual gobierno local no estuvo Elbert Díaz como representante a la Cámara, con muchos votos puestos por los mandatarios Arboleda y Ritter? ¿Quién puede afirmar que la sombrilla del actual alcalde no impulsa a un candidato desabrido y cuestionado en su gestión como excongresista como Ortega Samboní, quien perpetuaría al caicedismo con un tercer mandato en línea? Y a todas estas, ¿qué pasó con Diego Fernando Saavedra, a quien prometieron sería el sucesor de Ritter López, dizque por ser garantía de la continuidad de su obra? No solo Saavedra fue “conejeado” con Aguas de Palmira, sino también como reemplazo de Ritter; similar trato sufrió el diputado Luis Alfonso Chávez. ¿Quién sospecha que la maquinaria política, aceitada con contratación y burocracia, no garantiza la permanencia en la Alcaldía, el Concejo y el Congreso de aspirantes agalludos que no se dejarán quitar el poder fácilmente?
Resumiendo, Arboleda inició el periplo caicedista del poder (2008); le siguió Ortega Samboní (2010); luego Ritter entró en escena (2012); Elbert Díaz va por lo mismo (2014); hoy vuelve y juega Ortega Samboní (2015) y dizque Ritter prepara maletas para el Senado en 2018: ¡toda una hazaña de consolidación política, tanto para la Alcaldía como para el Congreso!

Históricamente, Palmira ha sido propiedad, no de pocos, sino de muchos: de diecinueve concejales. Diez pertenecen al partido del gobierno, la U, y el resto, con excepción de un concejal moncayista, son más gobiernistas que Santos, Dilian, Roy y Ritter juntos. Sometidos o no, a las buenas o a las malas, estos concejales obedecen a quien con fuete y batuta maestra dirija la orquesta y no analizan y controvierten las iniciativas del ejecutivo: se vota a favor de lo que el alcalde quiere o se van del gobierno. ¿Quién deja el redil si el presupuesto anual es de 350 mil millones de pesos? Hasta los empresarios, los banqueros y los contratistas hacen cola para no quedarse por fuera del reparto de beneficios del “régimen”, que cada cuatro años perpetuamos con el presidente, los gobernadores y los alcaldes, régimen que denunció como corrupto y perverso el gran político Álvaro Gómez Hurtado y que pagó con su vida, veinte años atrás.

Hoy, hay un empate electoral en las encuestas callejeras, en los parques y en los cafés; con los taxistas, los vendedores ambulantes, los desocupados desengañados y los abstencionistas de siempre. ¿Anhelan los palmiranos un cambio? Entonces que gane la Alcaldía un candidato diferente a los últimos representantes de esa “U” politiquera, “endeudadora”, mesiánica, despilfarradora y megalómana.

Bueno fue culantro por ocho años, pero otros cuatros años más nadie los resistiría, a menos que seamos masoquistas, esa perversión placentera de sentirnos humillados y maltratados, utilizados y desechados.

¿Será que merecemos correr de nuevo tal suerte?

Comentarios

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Comentarios  

-1 #1 sandra white salazar 08-08-2015 17:10
disque veedor carlos franco y se arrodillo al nefasto arboleda. malo adminstrativame nte y profugo de la justicia.

A cual encuesta se refiere que da empate?

De los políticos de palmira quien esta afuera de la coalision?

Siga con esa masturbación mental y termina como francisco santos TITERE DE ARBOLEDA

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