Palmira, Valle del Cauca, Colombia

Carlos Alberto Franco

La inseguridad es nuevamente el mayor reto que deberá afrontar el futuro alcalde, pues, hoy día, en las calles de Palmira, la ley y el orden son más un anhelo que una realidad.


Una ciudad insegura y con alta tasa de homicidios jamás será competitiva, su horizonte de desarrollo se arruina y la ciudadanía, al perder la confianza en sus autoridades, aumenta su pesimismo y termina poniendo en entredicho al mismo sistema democrático.

Palmira viene arrastrando altas cifras de inseguridad (y de sicariato ni hablar). Entre el 2010 y el 2013, la Villa de las Palmas registró 1.088 homicidios, el 65% de ellos de tipo sicarial. La tasa de homicidios por cada cien mil habitantes alcanzó el 91,60, por encima de Tuluá (85,34), Cali (83,14), Cartago (81) y Buenaventura (41,53).

De acuerdo al último informe publicado por Medicina Legal, en el año 2014, en el Valle del Cauca se registraron 2.768 homicidios. Después de Cali (1.605 homicidios), los municipios del departamento donde más homicidios se presentaron son Buenaventura (162), Palmira (157), Tuluá (136), Buga (80), Cartago (69) y Yumbo (68). El único municipio del departamento donde no se registró ningún asesinato es Versalles.

El número de muertes registradas por accidentes de tránsito y suicidio en Palmira, es algo que llama la atención. Según Medicina Legal, 15 personas se suicidaron y 85 perdieron la vida en accidentes de tránsito durante el año 2014. Palmira es el segundo municipio del Valle del Cauca donde más personas mueren en accidentes de tránsito, seguido por Buenaventura (50), Tuluá (31), Buga (26) y Candelaria (23).

Hasta finales de agosto de 2015, el número de homicidios en Palmira ascendió a 129, se registraron 42 casos más que en el mismo período de 2014, lo que indica un incremento en los casos de homicidio del 48%.

Al grave problema del aumento de los casos de homicidio, se suman el desplazamiento forzado intraurbano, los atracos a los buses de transporte público que cubren la ruta Palmira–Cali y la denuncia de cinco casos de abuso sexual a mujeres ocurridos en esa ruta.

En un último esfuerzo por mejorar la seguridad en el municipio, el alcalde Ritter López consiguió que el gobierno nacional enviara 52 unidades de policía. Al refuerzo policial, se suman los nuevos equipos de dotación tecnológica y movilidad que gestionó la administración municipal con el Fondo de Seguridad y Convivencia del Ministerio del Interior.

El gobierno municipal le sigue apostando a la fuerza de choque para controlar el delito. Pero esta es una estrategia manida que, según las estadísticas, produce resultados efímeros y la inseguridad en Palmira es un problema crónico que necesita de un tratamiento más eficaz.

Si, según datos de la Policía, el 60% de las bandas delincuenciales que operan en Palmira están constituidas por menores de edad (jóvenes de los 10 a los 15 años), ¿por qué entonces no se invierten más recursos en educación y se le presta una mayor atención a los niños y adolescentes que habitan en las comunas 1, 2, 5 y 7, que son las más neurálgicas?

Si ya se conocen algunas de las causas generadoras de criminalidad en Palmira, ¿por qué no elaborar un plan integral de seguridad que involucre a la sociedad civil conjuntamente con la Policía?

Dejar exclusivamente en manos de la Policía el problema de la inseguridad, es un error que los índices de criminalidad de los últimos diez años devela. Error que el candidato a la alcaldía con mayor opción, Jairo Ortega Samboní, seguramente seguirá cometiendo, porque su promesa de campaña es que sigamos por el camino que, según él, es el correcto.

La inseguridad es nuevamente el mayor reto que deberá afrontar el futuro alcalde, pues, hoy día, en las calles de Palmira, la ley y el orden son más un anhelo que una realidad.

Comentarios

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Comentarios  

0 #1 Miguel Vargas 24-09-2015 17:51
De esta forma se demuestra la ceguera de la clase política, que creen que con "paños de agua tibia" se soluciona un problema que tiene como razones la marginación, la falta de empleos dignos y estables, la educación en los valores, y muchas razones que ni la actual administración, ni la venidera estan capacitados para enfrentar.

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