Palmira, Valle del Cauca, Colombia

Carlos Alberto Franco

Se espera que Samboní le dé un segundo respiro a esta moribunda ciudad, que se ha acostumbrado a vivir a la penúltima moda, a los elóganes y a los clichés costosos y trasnochados pagados con los dineros del erario.


El próximo primero de enero Samboní jurará ante Dios y la patria que cumplirá con el mandato que el pueblo palmirano le confirió al elegirlo como alcalde. Deberá resolver doce “chicharrones”, algunos heredados de Ritter, los cuales resumo a continuación:

  1. Presentar al Concejo Municipal el acuerdo que le permita refinanciar la deuda pública por 160 mil millones de pesos, o de lo contrario se quedará cruzado de brazos y sin maniobra para la inversión social en su cuatrienio. El marco fiscal de mediano plazo es un instrumento clave para sus cuatro años de mandato.

  2. Sacudirse la ineficiencia e inoperatividad de la Secretaría de Movilidad, paquidérmica institución sólo al servicio del consorcio privado que cobra multas e inmoviliza motos, no controla el tráfico, convalida la congestión vial en el centro el municipio y no promueve la creación de una eficiente empresa de transporte público de pasajeros.

  3. Diseñar e implementar un nuevo PEIS, vacunando contra la corrupción la contratación a dedo de corporaciones sin ánimo de lucro que son fachadas de políticos y amigos del régimen, todo a costa de la niñez desprotegida, los ancianos, las mujeres cabeza de familia y los habitantes de la calle.

  4. Construir el centro comercial para los vendedores ambulantes y conseguir recursos por quince mil millones para iniciar la segunda fase de renovación urbana de las galerías.

  5. Disminuir la tasa de homicidios actual, por lo menos, en un 50%. La meta mínima para los próximos dos años sería llegar a un indicador de treinta homicidios por cada cien mil habitantes, implementando, claro está, una política de seguridad con la policía, que ataque frontalmente el microtráfico, los robos y los homicidios, prohibiendo el porte de armas de fuego y aplicando el nuevo código de policía.

  6. Suprimir un buen número de burócratas que han sido incapaces de construir una buena agenda ambiental y proteger los recursos hídricos del páramo, y contratar recursos humanos y financieros para la puesta en marcha de los planes de ordenamiento del río Cauca y las cuencas de Amaime, Nima, el Bolo y el Fraile; promover, además, la agricultura campesina de ladera, financiando a medianos agricultores para garantizar la seguridad alimentaria de Palmira y su zona de influencia.

  7. Elaborar y conseguir que el Concejo Municipal apruebe el Plan de Ordenamiento Territorial. Densificar el Centro Consolidado y Ampliado. Limitar la expansión de los usos del suelo para vivienda en zonas cercanas al perímetro urbano (Bolo, Aguaclara, La Herradura, Amaime...). Construir la primera etapa del anillo periférico del plan vial y la terminal intermodal férrea y de pasajeros, articulada al futuro tren de cercanías (Cali–Yumbo–Jamundí–Palmira), integrando el proyecto con el transporte masivo de Cali (MIO).

  8. Erradicar la quema de la caña de azúcar de los ingenios, para bien de la salud y del medio ambiente.

  9. Rescatar el patrimonio arquitectónico de la antigua estación del ferrocarril y la vieja alcaldía, y la construcción de la biblioteca pública y el centro de documentación histórica.

  10. Concluir el traumático contrato de remodelación del bosque municipal con una nueva licitación y un contratista experto, que garantice obras urbanísticas, arquitectónicas, hídricas y ambientales cofinanciadas por el gobierno nacional.

  11. Exigir al consorcio que maneja la malla vial del Valle del Cauca la iluminación de la recta Cali–Palmira, lo cual se podría conseguir con el producido del cobro del peaje en un solo sentido.

  12. Poner en funcionamiento nuevamente al hospital Raúl Orejuela del barrio La Emilia e implementar y construir un hospital de primer nivel en la Comuna Uno, que preste sus servicios también a los habitantes de Pradera, El Cerrito, Ginebra, Candelaria y Florida, articulando los niveles uno y dos con tres centros hospitalarios menores para Rozo, La Torre, La Acequia, los tres Bolos y La Buitrera.

Pero... como dijo mi amigo el embolador del parque: “Para el nuevo alcalde Ortega Samboní, esta 'hoja de ruta' es viable cumplirla si practica austeridad en el gasto y la inversión, y si planifica de manera seria y responsable; si no interfiere la autonomía del Concejo Municipal; si no se malgasta otros 150 mil millones, como los que Ritter se tiró en contratos de prestación de servicios y apoyo a la gestión. Si actúa menos como abogado y más como arquitecto, economista, ingeniero y planificador; si atiende a las auditorías y a las veedurías ciudadanas para optimizar el control interno; si no le otorga 'mermelada' a chorros a tantos concejales y sus contratistas de confianza; si se rodea de funcionarios honestos y competentes. En fin, si contrata sobre la base de un código de ética y buena gobernanza, alejado de la politiquería y el pago de favores y lealtades poselectorales, para que el día de mañana se retire con la conciencia tranquila por el deber cumplido”.

Sugerencias y consejos que un mandatario bien intencionado y libre de amarres está en condiciones de cumplir. Se espera que Samboní le dé un segundo respiro a esta moribunda ciudad, que se ha acostumbrado a vivir a la penúltima moda, a los elóganes y a los clichés costosos y trasnochados pagados con los dineros del erario.

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