Palmira, Valle del Cauca, Colombia

Carlos Alberto Franco

Sesenta días después de posesionarse Jairo Ortega Samboní como alcalde de Palmira, muy pocas cifras oficiales que revelen el estado de las finanzas del municipio se conocen.


El caldo de cultivo para el chisme y la desinformación parte de la vieja costumbre que hace ley: si no me habla franca y directamente quien conoce y tiene la información, interesados en confundir a la opinión pública se aprovecharán en perjuicio de toda la sociedad, desinformando y tergiversando. Algunas preguntas aclararían el panorama político, administrativo y fiscal, y quien más indicado que Ortega Samboní como su destinatario.

Comisiones de empalme

El exalcalde Ritter López y un numeroso grupo de funcionarios entregaron a la comisión respectiva, nombrada por Ortega Samboní, un detallado informe de gobierno correspondiente al período 2012–2015. ¿Qué se objetó y en qué se estuvo de acuerdo respecto a los recursos invertidos, planta de cargos, ingresos, deuda e inversión? ¿Qué recibió finalmente Ortega Samboní?

Servicios personales, nóminas paralelas y gastos

¿Qué presupuesto aprobó el Concejo en diciembre de 2015 que refleje para el año 2016 partidas ajustadas a la difícil situación fiscal con la que hoy lidia al actual alcalde y que poca tranquilidad nos augura en el mediano plazo?

Plan de desarrollo y planes de acción

¿Se reducirán las nóminas paralelas y gastos, y se renegociará la deuda pública, que hoy nos asfixia, sin incrementar los impuestos y orientando la inversión a unos pocos proyectos, pero de gran impacto social?

Marco fiscal de mediano plazo

¿Qué porcentaje representará la inversión (2016–2019), respecto a los gastos de funcionamiento y el servicio de la deuda si el “hueco fiscal” heredado por Ortega Samboní es cercano a los $170 000 millones, cifra que puede conllevar a que Palmira entre en ley 550 o en un plan de desempeño?

Seguridad ciudadana

En Palmira, la ciudad con la mayor tasa de homicidios en Colombia, ¿qué planes y programas se adelantarán con recursos propios y de la Policía Nacional que conlleven a la paz, una vez entremos en el posconflicto en 2017?

Ordenamiento territorial

¿Cómo, cuándo y con quién será discutido y aprobado el POT, que fije reglas claras para la ocupación territorial urbana y rural, y se restrinja la desordenada y desmedida ocupación del suelo de expansión urbana, que arrasa con suelos agrícolas, poniendo en peligro nuestra seguridad alimentaria, solo para captar subsidios de vivienda y convertirnos en la gran ciudad dormitorio de Cali, Yumbo y Jamundí?

Proyectos de inversión y competitividad en la subregión

¿Qué plantea Palmira en el grupo G–11 (Cali y municipios del suroccidente) que le permita integrar el transporte masivo (MIO) con el aeropuerto, las zonas francas y la futura terminal de pasajeros, y qué propone para promover el tren de cercanías e impulsar el ambicioso proyecto vial que unirá al Pacífico con la Orinoquía?

Las cuencas hidrográficas y la PTAR (Planta de Tratamiento de Aguas Residuales)

¿De qué recursos dispondrá el municipio y la CVC para proteger las hoyas hidrográficas en el Páramo de las Hermosas, asegurando caudales del río Nima u optando por alternativas complementarias (Amaime)? ¿Exigirá el municipio inversiones al operador del acueducto (Aquaoccidente) y fijará la fecha de la construcción de la PTAR?

El Bosque Municipal

¿Cuándo se recibe la inversión que el municipio y CVC ejecutaron para la recuperación ambiental y paisajística del Bosque? ¿Qué planes se prevén en cuanto al problema hídrico del lago y cuánto nos costará finalmente esa obra tan cuestionada?

Para finalizar, no podría faltar lo político. Si Ortega Samboní recibió un mandato con setenta mil votos, ¿podrá cumplirle a la coalición que lo llevó a la alcaldía —hoy “unida” por intereses que la “U” espera que les honre—, cuando una mayoría envenenada, desde adentro, solo le debe lealtad política a Ritter López? Si los jefes naturales son Jorge Caicedo y Dilian Francisca, ¿a qué ritmo se cumplirán los pactos políticos si Ritter ya dejó bien amarrados los perros con longaniza? ¿Qué fronteras visibles o invisibles se marcarán para cumplirle a todos los concejales y algunos otros amigos de ayer, que no verán cumplidos los compromisos, ya que la olla la dejó bien raspada el que se fue? “Al que a buen árbol se arrima, buena sombra lo cobija”, así decían nuestros antepasados. Si en la escasez y las dificultades se conocen a los amigos leales, los diecinueve concejales estarían advertidos: no habrá en dieciocho meses mermelada.

El año entrante las aspiraciones a la Cámara o el Senado serán para Luis Alfonso Chávez, el eterno sacrificado, pero nunca para ambos. Presiento que las simpatías de muchos estarán más del lado de Chávez, máxime si nuestro alcalde está apagando incendios o rellenando troneras fiscales que le dejara su mejor amigo, aquel que en 2015 pusiera a su servicio la maquinaria del gobierno.

Alcalde, ejecute un eficiente mandato y cúmplale al pueblo con su programa de gobierno. Con ello basta y sobra, y todos lo aplaudiremos, sin importar que no lo elijan mañana como el mejor alcalde de Colombia.

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