Palmira, Valle del Cauca, Colombia

Carlos Eduardo Maldonado

Las iglesias son y han sido empresas, no cabe la menor duda. Ayer y siempre. En el sentido simbólico de la palabra, tanto como en el sentido literal.


Al grano: se queja el papa Francisco del hecho de que el comunismo les ha quitado las banderas de los pobres. Una enorme salida en falso por parte del papa.

En primer lugar, la historia misma de la iglesia católica ha sido históricamente la de una enorme propietaria de tierras, acumulación de bienes materiales, el sempiterno apoyo al Óbolo de San Pedro, y el haber adoptado históricamente la posición de los más pudientes y ricos antes que de los necesitados y excluidos del mundo.

Olvida Francisco, por ejemplo, los escándalos del Vaticano con el Banco Ambrosiano. Sobre el particular, sencillamente se echó un manto de silencio y, como es habitual, se manejan los asuntos con discreción y por debajo de la mesa. El Banco Ambrosiano: utilizado por diestros y siniestros para lavar dineros vaya–uno–a–saber–su–procedencia.

El comunismo sí tomó las banderas de la pobreza y la solidaridad, que es lo que debió haber hecho la iglesia católica. Pero la pérdida de esta bandera y, por tanto, de feligreses, se observa igualmente en el crecimiento exponencial y sostenido de las iglesias cristianas de todo cuño. Disciplinadas ellas, ampliamente solidarias con los parias de la sociedad, no son, sin embargo, ajenas a los asuntos de enriquecimiento. Sólo que en el caso de las iglesias cristianas, es cosa de cada pastor, dada la estructura descentralizada de los cristianos, el favorecimiento económico propio. ¿Ha conocido alguien acaso a algún pastor pobre o que al cabo de un breve tiempo razonable no termine con bienes y lujos?

Las iglesias son y han sido empresas, no cabe la menor duda. Ayer y siempre. En el sentido simbólico de la palabra, tanto como en el sentido literal.

Cabe observar, adicionalmente, que alrededor del mundo, debido fundamentalmente a la caída del Muro de Berlín, después de la Perestroika y el Glasnost y el desmoronamiento del llamado sistema del socialismo real, los partidos comunistas son endémicos. Con notables excepciones. En Chile como en Hungría, en Rusia como en Cuba, por ejemplo. Los partidos comunistas son endémicos, de lo cual, según puede desprenderse de las palabras de Francisco, no se sigue que los comunistas mismos lo sean, ¿o sí?

Desde luego que la iglesia católica ha perdido feligreses alrededor del mundo. Las iglesias andan vacías, muchas de ellas enmalladas o con sistemas velados o abiertos de seguridad, y los conventos y monasterios desaparecen a ojos vistas. La gran tarea de las órdenes religiosas es la de captar jóvenes de ambos sexos para sus filas. En un mundo secular, una tarea titánica. Y absurda por fallida al cabo.

El negocio está en crisis. Y no en última instancia, debido a la doble moral. En el caso de la iglesia católica: la pederastia y el moralismo, el llamado a la pobreza y castidad de un lado, y la riqueza de las mismas jerarquías, de otra parte. Un moralismo que se observa, por ejemplo, en el hecho de que en numerosas instituciones regidas por órdenes religiosas, los salarios y las condiciones de trabajo que no son siempre los más dignos. Con notables excepciones, claro (como siempre).

La pobreza es, sin lugar a dudas, uno de los más serios problemas del mundo contemporáneo. Como causa de la profunda inequidad, de la desigualdad y acumulación escandalosa de enormes capitales en muy pocas manos, la distribución de la riqueza altamente inequitativa, en fin, las mafias y los sistemas de corrupción en toda la línea de la palabra. La pobreza obedece, no en ultima instancia, a la violencia institucionalizada económica, política y militarmente.

Francisco hizo una salida en falso. Acusa a los comunistas de acciones que la propia iglesia católica debió haber afrontado históricamente. Con lo que se olvida que tales fueron exactamente los orígenes del cristianismo primitivo en la antigüedad. Y tal fue el llamado de Jesús de Nazaret y el sentido mismo del libro de los libros.

Guardadas proporciones, la queja de Francisco permite recordar las palabras de la Sultana Aixa a su hijo Boabdil ante la pérdida de Granada y la expulsión de la Alhambra: "No llores como mujer lo que no pudiste defender como hombre".

Francisco y el Vaticano: que no han querido reconocer los llamados de la propia Organización de las Naciones Unidas acerca de su responsabilidad política e institucional en el caso de los abusos históricos, sistemáticos y permanentes en el tiempo a menores de edad. La ONU exigió al papa que entregue a los pederastas ante lo cual el Vaticano guarda un sospechoso silencio. Y ahora sale a patinar de manera desafortunada y abierta.

Con una observación puntual final. Es preciso siempre distinguir las jerarquías de las iglesias de los creyentes y las bases de las mismas. Pero por sobre todo: es fundamental distinguir a las iglesias de Dios mismo. La experiencia religiosa ni comienza ni se agota en la afiliación a una iglesia. Y muchas veces, para muchas personas, ni siquiera pasa por ella.

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