Palmira, Valle del Cauca, Colombia

Carlos Eduardo Maldonado

La lógica cuántica: formulada al comienzo en 1936, no son muchos los desarrollos que ha tenido aunque altamente significativos. Un campo joven y promisorio.


De las dos teorías físicas sobre la realidad y el universo, la teoría de la relatividad y la teoría (o física) cuántica, de lejos la primera tiene, seguramente por su acendrado apoyo en el sentido común y en la percepción natural, un arraigo social y cultural muy fuerte. En contraste, a pesar de permear a todas las tecnologías actuales, la teoría cuántica se encuentra aún lejos de ser un patrimonio social y cultural. Después de más de cien años de haber sido formulada por primera vez.

Análogamente, desde el punto de vista social y cultural prevalece aún la vieja idea de que hay una sola lógica y que ésta se origina en Aristóteles. Las lógicas no–clásicas esperan todavía un enraizamiento social y cultural; algo que tomará aún un tiempo largo, a decir verdad.

Pues bien, existe una lógica no–clásica que se encuentra estrechamente vinculada con la teoría o física cuántica: se trata de la lógica cuántica, la cual es una lógica alternativa, o complementaria (como se prefiera) a la lógica formal clásica.

La lógica cuántica se origina en un famoso paper publicado en 1936 por G. Birkhoff y J. Von Neumann llamado "la lógica de la mecánica cuántica". La idea del paper es la de estudiar, desde el punto de vista lógico, los más importantes fenómenos y comportamientos de la mecánica cuántica.

Ahora bien, la mecánica cuántica es sencillamente un muy complicado aparato matemático (formulado originariamente por M. Born) para explicar esencialmente el colapso de onda y cuyo problema ontológico y epistemológico fundamental se denomina "el problema de la medición". Es decir, ¿la realidad tiene un fundamento propio en sí mismo (fundamento in re, digamos), o bien la realidad depende del observador. La dificultad estriba en el hecho de que el observador modifica por el acto mismo de la observación el comportamiento del fenómeno (cuántico) observado.

En otras palabras, ¿es posible saber y determinar lo que es la realidad por sí misma, independientemente de cualquier observador particular? Así, por ejemplo, si es humano o no, y si es humano según su historia, su biografía, sus circunstancias y demás. O bien, por el contrario, ¿el observador y, por consiguiente, su conocimiento, su posición en el universo, su biografía y su historia, por ejemplo, determinan y alteran el fenómeno observado por el simple hecho de la observación?

Esto es lo que se denomina el famoso debate de Copenhaguen, y que ocupó a todos los más grandes científicos ocupados con la física cuántica en la primera parte de la historia (1900–1934) hasta cuando, con la subida de Hitler al poder, esta historia se interrumpe dramáticamente debido a la irrupción de la Segunda Guerra Mundial. Con ella, la física cuántica es desplazada a lugares muy secundarios, y prácticamente desaparece: lo que vendrá a ocupar la mirada y los intereses será la física atómica (Hiroshima, Nagasaki, bomba de hidrógenos, energía nuclear, etc.).

Pues bien, la lógica cuántica se ocupa, dicho de manera general, de un problema puntual: ¿lo que sabemos del mundo macroscópico se corresponde o no con lo que sabemos del universo microscópico? ¿Si o no, y si sí, cómo y por qué?

Como tal, la lógica cuántica ha sido vista en una buena parte de la historia como una lógica no–asociativa polivalente; esto es, una lógica de múltiples valores que no obedece o responde al principio de asociatividad. Análogamente a los comportamientos cuánticos, justamente.

Más recientemente, ha habido desarrollos de la lógica cuántica muy interesantes, en especial, el formalismo de historias consistentes, que consiste en el trabajo con historias paralelas que son consistentes con un comportamiento cuántico.

Para entender esta idea es necesario atender a lo siguiente: la teoría cuántica nos enseña que los fenómenos y el mundo, la naturaleza, en general, son esencialmente probabilística. Esto es, no sabemos con exactitud el lugar de un cuerpo o fenómeno si logramos identificar la dirección en la que se mueve, y al revés. Lo mejor que podemos decir es: existe la probabilidad de que se encuentre en tal lugar o de que se dirija en tal dirección. Punto.

Esta idea de probabilidad es la mejor expresión de lo que genéricamente se conoce como el principio de incertidumbre (formulado originalmente por W. Heisenberg). Lo cual no tiene absolutamente nada que ver con el sentido que habitualmente le asigna la gente como queriendo denotar "incertidumbre emocional", "incertidumbre psicológica" o incluso "incertidumbre cognitiva". Ampliamente difundidas, estas ideas son, sin embargo, erróneas.

Así las cosas, ¿el modo como (sabemos que) se comporta el universo macroscópico se corresponde —o no— con la forma como se comporta el universo microscópico? ¿Y al revés? El tema es verdaderamente apasionante y ciertamente poco evidente.

En efecto, la lógica formal clásica, y el pensamiento que se funda o se deriva de ella, es: (a) lógica de estados, no de procesos; (b) lógica de fenómenos y comportamientos macroscópicos. Así las cosas, mas vale dejar a aquella lógica y a su pensamiento muy de lado; por decir lo menos.

¿El universo microscópico? En rigor, puede decirse que éste fue descubierto apenas en 1959, en una famosa conferencia que dictó R. Feynman el 29 de Diciembre en el Caltech (California Technical Institute), llamada There is plenty of room at the bottom. Literalmente: "hay una cantidad de espacio allá abajo".

Con la conferencia de Feynman nace el universo microscópico: la nanotecnología y la nanociencia, y ulteriormente la femtoquímica y la femtobiología. Esto es, el estudio de procesos y fenómenos físicos, químicos y biológicos que suceden en tiempos inmensamente más vertiginosos que los tiempos macroscópicos.

Pues bien, a ello apunta la lógica cuántica: debe ser posible que lo que sepamos y digamos de una dimensión de la realidad (microscópica) tenga alguna correspondencia no trivial con la otra dimensión del mundo (macroscópica). La lógica cuántica: formulada al comienzo en 1936, no son muchos los desarrollos que ha tenido aunque altamente significativos. Un campo joven y promisorio.

Comentarios

Los comentarios aquí registrados pertenecen a los usuarios y no reflejan la opinión de Palmiguía. Nos reservamos el derecho de eliminar aquellos comentarios que se consideren impertinentes.

Código de seguridad
Refrescar

Comentarios  

0 #2 Horacio Teodoro Parenti 30-12-2015 14:03
Esto no es problema de lògica sinio de epistemologìa que es una rama de la gnoseologìa.
0 #1 Herbert F. 08-04-2015 21:16
Llegara un tiempo en un futuro algo distante En que la logica cuantica sera aceptada ,tratada, aplicada y vivida ... por esa sociedad futurista ..como lo hacen con la logica actual... y despues de la logica cuantica,,, nacera otra ...y otra,,, hacia el infinito evolutivo de las civizaciones humanas.

Lo más visto de Carlos Eduardo Maldonado

Sociedad

Parásitos sociales

Podemos identificar cinco clases principales de parásitos o depredadores en la economía contemporánea: gente que no produce nada, sino que...

Política y gobierno

Complejidad e incertidumbre. La ciencia en diálogo con la realidad

Colombia, un país sempiternamente dividido, polarizado. Hoy la polarización toma los nombres de Santos y de Zuluaga, pero en perspectiva...

Ciencia

¿Qué dice El teorema fuerte del libre albedrío?

La libertad no consiste en hacer lo que se quiera. Por el contrario, consiste en el hecho de que el...