Palmira, Valle del Cauca, Colombia

Crónicas y relatos

Crónicas y relatos

"Fue pues en 1611, cuando se habla de una vasta región conocida como Llanogrande, admirada, no sólo por su extensión, sino por la bondad de sus tierras propias para agricultura y ganadería, y que estaba encerrada entre los ríos de Amaime, Bolo y el Cauca, agregándosele después tierras situadas entre Amaime y Aguaclara y las tierras de Potrerillo, la Hacienda el Palmar, donándose ésta última a la Parroquia de Nuestra Señora del Palmar que se funda en 1722, y la cual la componían 167 ranchos pajizos, que fueron ciertamente el origen del nacimiento de nuestra ciudad. Aquí, sin fundador, pero con el espíritu emprendedor de sus moradores, nace Palmira a la luz de la vida civilizada. Aquí se inicia el origen de los palmiranos; nacen nuestros antecesores y forman sus hogares, alrededor de una parroquia iluminada por la fe de Cristo y proyectada con el sabor hipánico que imprime su preciosa lengua. Bajo el límpido cielo del Valle del Cauca, Palmira, todavía conocida como Llanogrande, se va nutriendo con el tezón, el trabajo y la fe de sus hijos; y quienes nos sentimos orgullosos de nuestra tierra, sabemos que nuestros mayores nos legaron sus hábitos de trabajo, su fortaleza, su valor y la honestidad de sus acciones. Somos pues un pueblo que no tiene fundador, pero sí tiene historia".

(Álvaro Raffo Rivera: De Llanogrande a Palmira).


Si de nombres mal asignados se trata, no resultó muy favorecida tampoco la etnia ancestral que habitó aquí en los primeros siglos de la era cristiana.

Se inauguró oficialmente la Catedral el 9 de febrero de 1929, en medio del fervor religioso del pueblo palmirano, que contempló satisfecho y admirado la hermosa obra de arte que constituye nuestra Catedral.

Corría el año de 1932 cuando Luis Carlos Velasco Madriñan, propietario de una imprenta, y Jack Wilson White, un ingeniero eléctrico norteamericano que trabajaba en el Ingenio Providencia; resolvieron por iniciativa propia instalar una emisora de onda corta en Palmira.

Los preparativos tomaron dos años y al efectuarse la apertura de los actos públicos el 20 de julio de 1898, Palmira estaba capacitada para recibir, con la hospitalidad que es proverbial entre sus moradores, a la caudalosa corriente de visitantes que llegaba, por todos los caminos, procedente de las ciudades del Valle y de otros departamentos.

Las Córdobas son una puerta del tiempo, un sentimiento que se guarda entre el paladar y el corazón. Cada turista que ha visitado la Villa de las Palmas y ha conocido las Córdobas, se ha ido con un nuevo sentimiento.

Una de las mejores corridas vividas en el coso palmirano fue celebrada el 9 de abril de 1950, en la que se lidiaron toros de Aguas Vivas para los diestros Luis Miguel Dominguín, su hermano Pepe Dominguín y Lorenzo Pascual.