Palmira, Valle del Cauca, Colombia

Fernando Estrada

Los diálogos con los del NO, en su versión Centro Democrático, y Uribe son un fracaso. Se equivoca el Gobierno de continuar en esta pedagogía. El dogmatismo en política es una manifestación enferma de las sociedades.


La Agenda del NO con el Centro Democrático a la cabeza ha pelado el cobre. Y su estrategia de fondo es enredar los Acuerdos y prolongar el tiempo hasta el advenimiento de las Elecciones de 2018.

He leído los diez puntos en los correctivos del Centro Democrático y escuchado a Uribe con su aureola de Padre de la Patria. Pura paja, no tienen nada nuevo. Excepción hecha de las afirmaciones en tres puntos que son absolutamente descabelladas.

  1. Los del NO, no quieren entregar una sola hectárea de la tierra que han despojado. Su campaña es heredera del latifundio del siglo XIX y el saqueo de tierras del Estado. Y su mayor concentración de las mejores tierras justamente coincide con la geografía Andina y Caribe, Santander, Antioquia, Córdoba. Algunos empresarios del campo, herederos del capital del narcotráfico, y quienes compraron como testaferros de buena fe las fincas de campesinos desplazados, prefieren seguir a la sombra ayudando a la causa paraestatal.

  2. Los del NO pretenden volver conexo el narcotráfico a la lucha armada e insurgente, con lo que convierten toda negociación en asunto delictivo. Niegan la historia política de la guerra, la expropiación por vía armada y los desplazamientos forzados. Uribe ha pregonado desde siempre, como el exprocurador Ordóñez, que las FARC son una banda de narcotraficantes. Muchos analistas han contribuido a extender la falacia reduciendo todo conflicto en Colombia a esta causa.

  3. Los del NO pretenden el encierro de los comandantes guerrilleros, ampliando las penas, o declarando como sucedáneo de las cárceles trabajos en el campo. Es decir, excluir a los líderes insurgentes de la participación política. Justamente uno de los puntos principales en los Acuerdos.

Estos diálogos con los del NO, en su versión Centro Democrático, y Uribe son un fracaso. Se equivoca el Gobierno de continuar en esta pedagogía. El dogmatismo en política es una manifestación enferma de las sociedades.

El tiempo apremia.

Santos debe pasar el trago amargo de sus errores al convocar este Plebiscito. A lo hecho, pecho. Debe recoger lo poco bueno que proponga la agenda del NO (de los buenos) y proponer los Acuerdos al legislativo. Lo demás nos expone a todos al riesgo de la reactivación de la guerra.

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