Palmira, Valle del Cauca, Colombia

Fernando Estrada

No son honestos quienes dirigen nuestros países, pero tampoco los corruptos. Son personas que logran ser por medio de apariencias. Sin embargo, no son hipócritas, porque es su convicción del ideal que les hemos acreditado lo que les hace poderosos.


Spinoza

Fue Baruch Spinoza quien descubriría que aquello que sea Dios se puede encontrar desprovisto de nuestra lógica o de nuestra realidad espacial y temporal. Es también una forma de nuestra existencia, una pasión de nosotros mismos en otra dimensión del ser. También hay algo de esta idea en Calderón de la Barca y su obra La vida es sueño. No es necesario Freud para entender que los sueños son un cruce de dos dimensiones.

Un yo puede ocupar un espacio de representación invisible, y un yo sería dimensión del mundo sensible. El yo ideal podría ser nuestra elevación a una dimensión divina. He leído esto en los santos Juana Inés de la Cruz y Lutero.

Todo esto tiene una carga metafísica. Estoy del otro lado, sin embargo.

Poder

El poder político es una forma del poder, pero no es el poder. El gobierno del mundo empieza dentro de nosotros mismos. No son honestos quienes dirigen nuestros países, pero tampoco los corruptos. Son personas que logran ser por medio de apariencias. Sin embargo, no son hipócritas, porque es su convicción del ideal que les hemos acreditado lo que les hace poderosos. Maquiavelo concebía el arte del autoengaño como la cualidad más importante del político.

Somos nosotros quienes atribuimos el poder, no el poder. Toda expresión de sinceridad en la vida personal y colectiva es cinismo. Los insinceros no se declaran porque son. Por esto los filósofos y poetas son sabios.

Cioran

"Nunca entenderé cómo se puede vivir sabiendo que no se es, por lo menos, eterno", (Cioran).

Por cada uno de quienes han caído en la guerra durante estos cincuenta años, por cada persona que muera mientras yo mismo siga vivo, debe encenderse en mí una idea. La muerte no es el final, no creo; y quiero revivir en los muertos, en cada uno de quienes me precedieron. Soy su reencarnación. ¿Qué otras velas colocaré mientras viva?

No conozco a todos nuestros muertos, pero cada uno es como si fuera mi pariente. En cada idea iluminada resucita un muerto, con cada evocación del nombre propio, regresan esas personas que estuvieron con nosotros. Yo no les he robado a los muertos su descanso, por el contrario, viven mientras yo viva. Y creo que nunca moriré, porque seré trasladado a la materia en otros planetas, otras galaxias.

Cioran ríe ante la muerte, ahí queda todo. Yo odio la muerte. ¡Ay de mí, si dejo que se apaguen los cirios!

Metamorfosis

"El cambio, la metamorfosis es la esencia misma de la vida profunda", (M.R). Esta frase tan conmovedora me recuerda que la vida es un viaje experimental, muchas veces realizado sin querer. En su texto ella recuerda su adolescencia como un viaje del espíritu a través de la materia, y como es su espíritu el que viaja, es dentro de él donde ella vive. Por eso incumple su promesa: "Nunca cambies".

Hay vidas como la de ella que han vivido más intensa, más extensa y más tumultuosamente que otras que han vivido en el exterior. Ella recuerda a Kafka: "Convertirme en un bicho como Kafka". Lo que sintió fue lo que vivió. No es el lugar donde naciste, ni la familia, ni tu condición del pasado lo que importa. La metamorfosis no borra nuestra memoria, sino que la trasciende.

Nunca se vive tanto como cuando piensa tanto. Y en su evocación a Kafka, es su propio cambio lo fundamental, no su lectura, ni su atavismo, ni sus inculpaciones. Uno lee sus palabras y tiene idea que ¡ha vivido mucho sin haber vivido!

Parece también que ha arrastrado consigo las heridas de todas las batallas que no ha evitado. Su nostalgia mayor es su nostalgia de nada, y ella misma no es nada. No haga caso a la presión del pasado sobre las tormentas futuras. Ellas vendrán en su momento. Su metamorfosis... ¡es ahora!

Sé tú mismo

Experimenta tu vida. No seas experimentado por ella. En tus errores, alegrías y dolores debes ser tú mismo. Únicamente podrás lograrlo cambiando, porque tu vida cotidiana, tu vida social, tu vida familiar, no es tuya, sino de los demás. Y los demás quieren verte igual, siempre el mismo. Reemplaza la apariencia por tus propios sueños. Con la evolución de tu vida, desde que naciste, fuiste a la escuela, al colegio, a la universidad, has sido una máscara de teatro, tu cara es de los demás, no has sido tú. Los otros han actuado a través de ti, no tú.

Arriésgate a ser; desprecia tu pasado, vive tu presente. No sientas culpa de ser diferente, no te encierres, no seas cobarde: ¡Sit ipsum sapere aude! (Sé tú mismo, atrévete a pensar).

Vida es pensamiento

Soy uno de aquellos personajes a los que amigos dicen que extrañan y que nunca reconocen cuando se los encuentran. Tengo esa invisibilidad que da la ingratitud; no porque sea invisible, sino porque mi vida es indiferente. Si no me reconozco a mí mismo, no puedo esperar que otros me reconozcan. Sufro esa delicadeza de los sentimientos que padecía Rilke y Rimbaud juntos. No poseo cualidades superiores, con la excepción de mi constancia en el oficio. Mientras leo las novelas de mis autores favoritos, me confundo entre sus personajes, pero en esencia, no tengo la naturaleza de protagonista en ninguna de ellas. Me veo mejor ocupando uno de esos lugares menores en las escenas.

El ideal de vida romántica no es mi ideal, y no estoy seguro que sea un ideal. Amo más la idea que me formo de las personas que a ellas mismas. Porque mi mundo es el sueño, no la realidad. La realidad es lo aparente, lo pasajero, lo que todos quieren ver en uno. Soy irrealista, pero no idealista. Me siento como uno de esos personajes olvidados de la Grecia clásica, pero teniendo que lidiar a diario con individuos posmodernos.

Hay problemas que se resuelven por ellos mismos, problemas que resolvemos y problemas que no son problemas. Creo que los problemas fundamentales son insolubles. La esencia de un problema es la falta de solución. Nuestra vida es un problema insoluble. Pero una mayoría busca la religión, el trabajo, la familia, el sexo o las drogas para salir del mismo. Yo no busco salir del problema que es mi vida, porque prefiero una vida en el pensamiento. La vida sin pensamiento no existe.

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