Palmira, Valle del Cauca, Colombia

Fernando Estrada

Los estudiantes deben aprender a seleccionar áreas o modelos de la economía en función de las condiciones y los contextos. Aprender a cambiar de un campo a otro, de un modelo a otro en forma elástica.


Has culminado estudios y recibiste el grado como economista. “¿Y ahora?”.

Con la pregunta se te hace un nudo en la garganta. También me sucedió. Ahora el desafío es probarte. La universidad te ofreció durante cinco años, o más, un mosaico de temas, contenidos, cursos, seminarios, compañeras y profesores. Con cada semestre académico aprendiste algo, no todo. Si aprendiste a saber que no sabes, aprendiste lo mejor. El estado de ignorancia como actitud de vida es la mejor carrera. Te espera un mundo con problemas. Y lo primero que debes evitar es tener respuestas fáciles. Mejor aún, tu vocación como economista consiste en tener la disposición para analizar problemas, luego proponer y, finalmente, resolver. La economía es una ciencia de problemas en donde la palabra clave es “todo depende”.

La carrera te ha preparado en áreas distintas: historia, microeconomía, macroeconomía, economía monetaria, economía institucional, etc. Y las ideas económicas son aplicadas en áreas distintas: economía mundial, transporte urbano, empleo, lucha contra la pobreza, agricultura rural, posconflicto. En cada caso, como economista puedes reconfigurar aspectos del mundo aplicando simples principios teóricos a problemas públicos. Estos son algunos desafíos, pero del mismo modo existen otros temas que aborda la economía: teoría de juegos, energías renovables o diseño de mercados. Puedes contribuir a organizar subastas de frecuencias para telecomunicaciones. Leíste juegos de equilibrio subóptimo en Nash, von Newmann y Schelling. Aprendiste que, aunque no todo aplica, sí es posible reconocer estrategias.

En política pública, aprendiste los modelos de diseño de mercados. De modo que puedes ayudar al sector sanitario a asignar eficientemente al personal médico residente en los hospitales, por ejemplo. Y los estudiantes de economía institucional se preparan para analizar y proponer modelos de organización industrial en donde se refuercen políticas de libre competencia. La historia del pensamiento económico contribuye a comparar costos de transacción, contratos, integración vertical, salarios y trabajadores. Con los cursos de macroeconomía los economistas de profesión han contribuido a la adopción de políticas antiinflación por parte de los bancos centrales en todo el mundo. Cuando los economistas han hecho bien su carrera académica, por regla general, aciertan asesorando al sector público o privado.

Me permito un breve paréntesis. ¿Es una idealización? Pues no. Pero sabes que con el pregrado apenas comienza todo. Las competencias para ejercer requieren experiencia. Y una vida de estudio e investigación. El nivel de tu pregrado representa lo que hace poco fue el bachillerato para tus padres. Debes aspirar al posgrado cuanto antes.

Regresemos al tema. A menudo como economista te vas a equivocar. Muchos lo hacen. Basta repasar la crisis en los mercados financieros del año 2008. Lucas, Bernanke, Stiglitz, Solow, casi todos enmudecieron ante la pregunta: “¿y qué nos pasó?”. Los modelos, los marcos teóricos, la econometría y las matemáticas usadas por los economistas para entender el mundo real fracasaron al dar cuenta del cisne negro. Lo imprevisto y la incertidumbre no se aprende en los manuales.

El problema es que los economistas tienen cierta tendencia a abusar de los modelos, en parte por su complejo de menor edad frente a las ciencias naturales. La obsesión por su modelo les hace olvidar el mundo. Son propensos a confundir un modelo con el modelo. Esto sucede cuando el estudiante se matricula muy temprano en un área de la economía. ¡Estudiantes especialistas! Hay que vencer esa tentación. En las escuelas de economía tenemos como desafío ayudar a los estudiantes a vencer la tentación del modelo. O del único libro o el único profesor. Los estudiantes deben aprender a seleccionar áreas o modelos de la economía en función de las condiciones y los contextos. Aprender a cambiar de un campo a otro, de un modelo a otro en forma elástica.

Ahora te dejo, porque tengo un café y una amiga que me espera. Adiós.

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