Palmira, Valle del Cauca, Colombia

Fernando Estrada

Los estudiantes de economía deberían ser entrenados en el descubrimiento de las falacias. Un asunto integrado a la lógica formal. Las falacias son argumentos engañosos con apariencias de verdad. En realidad, son prejuicios que desvían la atención hacia lo que realmente importa.


Las celebridades en economía, las grandes, se destacan porque han contribuido a resolver problemas públicos: la salud, la pobreza, el crecimiento económico, la desigualdad, el desempleo, el comercio internacional. Los nombres de Adam Smith, Ricardo, Marx, Malthus, Sargent, Stiglitz, Krugman, Tirole, se hicieron famosos porque ellos escribieron usando modelos formales, aunque no fueran reconocidos como matemáticos, sino por ofrecer su inteligencia al servicio de la sociedad.

Antes hemos observado las ventajas del lenguaje formal lógico —matemático al describir problemas en la economía—. Ahora observaremos otra característica de los buenos trabajos: la coherencia. En los artículos o monografías, la coherencia es una virtud epistémica. Claridad y coherencia van de la mano. Podemos hablar en este caso de la coherencia interna de un modelo. Y significa que las conclusiones a las que lleva una determinada hipótesis deben seguirse lógicamente de los supuestos (premisas). Aquí es importante distinguir entre conclusiones simples derivadas de hipótesis vacuas (de sentido común) e hipótesis complejas que requieren un mayor esfuerzo para poder seguir sus conclusiones.

Los estudiantes de economía deberían ser entrenados en el descubrimiento de las falacias. Un asunto integrado a la lógica formal. Las falacias son argumentos engañosos con apariencias de verdad. En realidad, son prejuicios que desvían la atención hacia lo que realmente importa. Cuando las conclusiones de una tesis son erróneas, los supuestos que las respaldan han sido especificados de manera incorrecta. Aquí es donde la lógica formal y el entrenamiento matemático resultan importantes. Buenas ideas se echan a perder porque al usar formulaciones estadísticas, luego el estudiante no sabe explicar las relaciones con problemas específicos. Es bueno recordar que las matemáticas no se usan en economía para demostrar lo brillantes que son los economistas, sino para expresar el mundo de manera más comprensible.

La coherencia en economía supone que deben observarse relaciones lógicas entre la hipótesis sugerida y los hallazgos (conclusiones). La lógica o la matemática en la economía son instrumentales. En principio, el análisis de problemas económicos no requiere modelos formales: pobreza, desigualdad, comercio o tributación. Digamos, todo análisis debe proceder con sentido común. Pero el sentido común tiene limitaciones y está lleno de prejuicios. Por esto necesitamos el formalismo lógico. La tradición, sin embargo, enseña que los practicantes más brillantes apenas usaron el formalismo matemático en sus trabajos.

En algunos de mis trabajos he seguido la obra de Thomas S. Schelling, el famoso teórico de juegos y estrategia en situaciones no cooperativas. Sus conceptos claves: disuasión, amenaza, credibilidad o compromiso, apenas llevaban algunas anotaciones formales o matemáticas. Ronald Coase, el reconocido economista, autor de la teoría de los costos de transacción, no formuló sus explicaciones en modelos matemáticos. Y el famoso teorema de Coase no es en realidad un teorema. Coase tuvo el talento de ser capaz de exponer los complejos modelos de la empresa moderna sirviéndose únicamente de palabras, casos de la vida real y algunos datos contables. Sus artículos figuran entre los textos más leídos y divulgados de la economía del siglo XX.

La coherencia interna de un modelo en economía tiene que ver con la consistencia. Observemos la teoría del equilibrio de Walras o el enfoque de capacidades de Amartya Sen, como casos de teorías contrapuestas. Ambas contienen explicaciones de realidades que competen al mundo, ambas ilustran alcances de tipo general, ambas usan mecanismos racionales para describir los mercados, los precios, las conductas o la distribución de bienes. No obstante, estos autores usan modelos explicativos diferentes. La coherencia es el común denominador a sus teorías. Para Walras, la racionalidad es el supuesto central en los mercados; para Sen, son las oportunidades de las personas. Cada modelo responde a supuestos diferenciados.

En las humanidades predominan enfoques verbales (o no verbales: símbolos, mitos). En la economía, los estudiantes aprenden a formular problemas usando el formalismo (lógico o matemático). Dependiendo del contexto, la explicación de los problemas sociales reclama rigor. Y el rigor se dice de muchas maneras.

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