Palmira, Valle del Cauca, Colombia

Fernando Estrada

La enseñanza de la economía debe regresar a su historia. Volver a los maestros que confrontaron su época con preguntas centrales. Autores que entendieron que los problemas que enfrentaban eran profundos.


Hay poco desacuerdo al comparar un período histórico similar al nuestro, con lo sucedido después de la reciente crisis financiera y el período anterior a la Primera Guerra Mundial.

Ambos períodos se caracterizan por ampliar la globalización y avances significativos en la tecnología (especialmente las comunicaciones), pero también por la alta desigualdad de los ingresos y la riqueza. Estas brechas de desigualdad han llevado, a su vez, al cuestionamiento de las formas políticas de organización social, aunque durante la primera mitad del siglo XX esta crítica provino principalmente de la izquierda política.

En historia, tenemos mucho que ganar leyendo a los autores políticos y económicos más importantes del período anterior a la Primera Guerra Mundial.

De hecho, esas obras centenarias son fundamentales para comprender la situación actual y en algunos casos son más provechosas que decenas de comentarios de los intelectuales de nuestro tiempo. Así cree Branco Milanovic en su reciente ensayo: What these early–20th–century scholars got right about 21st–century politics.

Cierto también que cualquier comparación de la producción intelectual de ambos períodos resulta un poco caprichosa. Hubo cientos de autores entonces, y varios millones hoy. La población mundial en 1900 fue aproximadamente de 1.700 millones de personas, menos de una cuarta parte que en la actualidad, la alfabetización en el mundo fue muy inferior y la cantidad de medios de comunicación fue inmensamente inferior. Estadísticamente, estamos comparando una muestra pequeña con una muestra de enormes dimensiones.

Todo juicio de valor aquí corre el riesgo de crear una suerte de sesgo retrospectivo.

Pero, dejando de lado estas advertencias, pregunta Milanovic: “¿Qué ventajas ofrecen los escritores de finales del siglo XX?”. La principal diferencia y la ventaja principal, creo, radica en su enfoque holístico del análisis económico. Fue holístico en el sentido de que se discutían las características estructurales del capitalismo: las relaciones sociales entre los propietarios del capital y los asalariados, la distribución del ingreso nacional del capital y trabajo, la formación de la élite política. Por contraste, la discusión de nuestro tiempo sigue dominada por los intentos de aplicar pequeñas correcciones y mantener fuera de órbita las preguntas sobre la estructura social.

Para Milanovic, este enfoque estrecho es, al menos en economía, un producto de dos acontecimientos. El primero, que data de la década de 1950, implica un descuido sistemático de las diferencias sociales durante los procesos de producción: su agencia, poder y desigualdad material. Poco a poco, la discusión de clases, tan destacada en la economía de los años cincuenta y sesenta, desapareció, y los individuos fueron considerados simplemente como "agentes económicos" que maximizaban su utilidad bajo las condiciones dadas.

El segundo acontecimiento, que exacerbó el primero, fue el triunfalismo extendido tras el fracaso del comunismo. Los científicos sociales llegaron a creer que el problema fundamental sobre cómo debería organizarse la sociedad estaba resuelto: democracia liberal y capitalismo económico. Los estudiosos adoptaron la idea de que la estructura de la sociedad era inmutable, que se necesitaban pequeñas dosis homeopáticas para resolver los problemas pendientes.

Por lo anterior, creo que la enseñanza de la economía debe regresar a su historia. Volver a los maestros que confrontaron su época con preguntas centrales. Autores que entendieron que los problemas que enfrentaban eran profundos. Aún equivocándose en sus respuestas, dieron motivos para pensar las sociedades en general. Aprendemos de sus errores, pero únicamente leyéndolos de nuevo.

John Maynard Keynes, León Walras, Carl Menger, Karl Marx, Max Weber o Joseph Schumpeter siguen siendo relevantes en la actualidad como hace un siglo. Las cuestiones que abordaron tienen alcance presente: las relaciones internacionales, la división de clases, la democracia, el comercio y el desarrollo.

La enseñanza de la economía tiene la responsabilidad de regresar a los maestros y sus ideas en el amplio contexto de la disciplina.

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