Palmira, Valle del Cauca, Colombia

Fernando Estrada

Mediante la puntuación, los mercados publicitarios y caricaturistas ponen énfasis determinados sobre rostros de personalidades, descripción de acontecimientos o gráfico de fenómenos.


La exclamación (¡ !) es un llamado de atención particular dentro de la escritura. Semejante a la expresión que usamos al decir: ¡mira!, ¡tremendo!, ¡grandioso!, ¡chusco! o ¡que mamón! Acentuamos palabras de modo que las separamos del resto de los demás enunciados. Desde Cervantes hasta García Márquez; desde Shakespeare hasta Tolstoi, Karl Kraus o Pablo Neruda, en la escritura existe gran cantidad de signos de exclamación.

Muchos usuarios en Facebook llaman la atención de sus amigos mediante fotografías de lugares y personas con quienes se encuentran. Las fotografías, en un sentido pictórico, son también formas de exclamación. ¡¡Miren, estoy aquí!! O cuando el usuario de Twitter usa 140 caracteres para enviar un mensaje, hacer clic en "enviar" es una exclamación: ¡¡léanme!!

En su correo electrónico alguien escribe siempre con MAYÚSCULAS, o utiliza como fuente letra de tamaño grande en mensajes. Esas mayúsculas son gritos. ¿Cómo distinguir entre la exclamación, un grito o un susurro cuando utilizamos la comunicación electrónica? En general, estos medios han condicionado comportamientos antropoides, tribales; allí hay formas recortadas, monocordes y anodinas de comunicación entre los usuarios. La escritura está plagada de segmentos de expresiones. Una mayoría de los cuales son contracciones.

Con la exclamación, ¿cómo saber cuándo se tiene que destacar algo mediante un signo adicional? En las culturas los signos suelen expresarse como gestos, muecas y, en general, actos de mímesis, según la Poética de Aristóteles. Los resultados han sido sorprendentes en culturas como en Balí, Indonesia; los Nukak Makú, la tribu nómada del sur de Colombia, condensa un vocabulario gestual complejo. Con todo, la inflexión en el lenguaje escrito presenta una marca distintiva: ¡¡¡¡¡ !!!!!, alguien grita o pide auxilio. Mientras una frase sin puntuación puede parecer un susurro.

Enunciados de la forma ¡¡¡No me grites!!!, contienen una exaltación del estado de ánimo si se la compara con "no me grites"; o simplemente: no me grites. ¿Qué diferencia estos casos? Siguiendo la lógica de la comunicación, la exclamación constituye parte de la regla de modo al hablar. Parte, porque el enunciado: ¡¡¡No me grites!!!, pretende reaccionar ante una situación particular, con intensidad. Observemos que no se trata de la misma intensidad del modo: "No me grites".

Los signos de exclamación forman parte de una comunicación ilocucionaria (Austin).

Si usamos exclamaciones de la forma: ¡te amo!, ¡adorable! ¡cretino! Estamos llamando la atención; pero de manera: ¿aceptable?, ¿mínima?, ¿suficiente? ¿enfática? No podemos estar seguros, necesitamos el contexto. "Cretino" puede significar una ofensa o un cumplido; depende del campo convencional del acto de habla. Empleamos el sarcasmo en enunciados de la forma: "te sacaste el clavo"; admiración en el enunciado: ¡Bien hecho!, reproche en el enunciado ¡¡no puede ser!!, o de ofensa al escribir: ¡¡¡&%#!!!

Campañas electorales, celebraciones de grado, conmemoraciones y marchas son acciones en las que usamos exclamaciones: "Ni un paso atrás, siempre adelante", ¡Hasta la victoria!, ¡¡Venceremos!! La crítica expone tales exclamaciones al ridículo. Y las caricaturas contienen ironía en casos ejemplares como el maestro Osuna al describir las Olimpiadas del Partido de la U.

Mediante la puntuación, los mercados publicitarios y caricaturistas ponen énfasis determinados sobre rostros de personalidades, descripción de acontecimientos o gráfico de fenómenos. Los puntos suspensivos o signos de admiración hacen parte del mensaje. Forma y contenido mediante los cuales se busca llamar la atención. Una etiqueta de colores o la flecha que señala en determinada dirección pueden cautivar al consumidor en un centro comercial. Las reglas dependen de la eficacia del signo.

Traigo un comentario de Chamfort sobre Diderot, uno de los Enciclopedistas del siglo XVIII:

Cuando Diderot tenía setenta y dos años y se enamoraba de todas las mujeres decía a uno de sus amigos: "Con frecuencia me digo a mi mismo: ¡viejo loco! ¡¡viejo cabrón!!: ¿cuándo vas a dejar ¡¡¡al fin!!!, de exponerte a las burlas y al ridículo?".

Observemos el patrón seguido en los signos de exclamación: 1–0–2–4–1–1–6–0–1–1. Este patrón de la escritura se basa en estados emocionales variados que van creciendo. Un enunciado intermedio tiene la forma de una conjura que Diderot el viejo se hace contra él mismo. El episodio es evocado ofreciéndonos una idea sobre el sentido del humor de Diderot. Forma y contenido moldean el significado. De modo que el auto–reproche termina con un juego de palabras.

Las comunicaciones electrónicas contienen un amplio portafolio de signos de exclamación. Dentro de una mezcla entre la escritura convencional y las contracciones posmodernas. Encontramos también acciones en la frontera extrema del exterminio, en casos específicos de comentarios de opinión. Un ejemplo, a la columna de Alejandro Gaviria "Petrogrado" (El Espectador 04/08/2012):

HOLARUNCHOS: el criminal y ex presidiario reinsetrtado Cusano petro conocido en el mumndo del hampa con los alias de aurweliano o rosita....... es un engaño........1. Es una bestia que ni para admnsitra un bicicletero de un conjunto residencial esta preparado..........2...está constituicuiobnalmente inhabilitado...............3. ..le puso como primera dama a bogota a una puta con 5 chinos de diferente trola...y un perro minetero........y tiene la desfachatez el hijo de puta hampon... de auto den9ominarse ..democrata y defensor de lso derechos humanos

El comentarista incorpora un dispositivo mortal en lenguaje vulgar. Los signos tienen un orden seguido por puntos suspensivos. La calumnia se confunde con el vocabulario vulgar de modo que los seudónimos reflejan encubiertamente signos (¡¡¡ !!!). El orden 1, 2, 3, ... clasifica capacidades fisiológicas y asuntos de moral privada. Las expresiones llevan un odio instintivo. El contexto opera con indicadores en los que cualquier espacio de opinión se convierte en campo de batalla. Las palabras parecen balas y los signos plataformas para lanzamiento de proyectiles.

Veamos ahora la exclamación en un contexto diferente, la caricatura.

Con un comentario a las relaciones de entre signos y caricatura. Se ilustra la exclusión social usando un estereotipo. Cada elemento desenmascara parcialmente la realidad del desplazamiento. Así, el semáforo identifica el espacio de sobrevivencia de la familia desplazada; del mismo modo, la imagen revela la idiosincrasia de padre e hija; minorías de la costa. La caricatura contiene la estigmatización social, pero como critica a las condiciones generales padecidas por el desplazado.

¿Y los signos de interrogación? Cumplen una función crítica. La primera parte del contenido agrega fuerza a la discriminación del desplazado. Además de negro, desplazado y pobre; la sociedad i.e., el Estado lo señala como "hijueputa". En la escala de argumentos por ironía empleados en la caricatura, la expresión tiene como finalidad mostrarnos una retorsión al absurdo.

Finalmente, en estos casos el recurso a los signos de exclamación tienen posiciones opuestas. Las vulgaridades comprenden una carga de sentido contrario. En el primer caso (el comentario a la columna), son usadas como exclamaciones de una violencia dirigida en singular; en el segundo caso (la caricatura), la "vulgaridad" es usada por la víctima contra los estereotipos. Al hacerlo, no obstante, el autor descarga sarcasmo contra el Estado y la sociedad.

Los signos de exclamación son recursos de la escritura que reflejan también la cultura y la sociedad, los escritores y la gente de un lugar.

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