Palmira, Valle del Cauca, Colombia

Fernando Estrada

La economía es ciencia en cuanto sus modelos corresponden al campo de problemas del conocimiento; pero el conocimiento de la economía es conocimiento de interés público.


El Nobel en economía, Robert J. Shiller, ha situado algunas coordenadas en el debate sobre el estatuto de ciencia dado a la disciplina. Sus argumentos aunque no son nuevos contienen aspectos polémicos. La economía no es ciencia en sentido newtoniano, sino ciencia relacionada con modelos de aproximación empírica como en la ingeniería o la química. Sus alcances tienen más de política que física de partículas, i.e. es menos ciencia fundamental que ciencia con conocimiento aplicado. Shiller modera la hipótesis clásica de Comte en favor del empirismo, y escoge el debate sobre los modelos matemáticos.

Que la economía sea una ciencia, parece indicar Shiller, es asunto menos teórico que práctico. Eso es razonable. Lo que no veo razonable es que Shiller sea traicionado por el demonio de Laplace. Recordemos que el genio matemático en Laplace provee condiciones del conocimiento científico. Las críticas para el caso de la teoría económica proceden de la tradición galileana. Si la economía es una ciencia debe usar modelos matemáticos. No necesariamente, afirma Shiller, pero de vez en cuando.

El debate así planteado contiene premisas erróneas, como creía Thomas Kuhn. Popper juzgaba algo semejante de los economistas. Pero Kuhn rechazaba el estatuto de ciencia dado a la economía porque en síntesis adolecía de paradigmas. Y el paradigma responde fundamentalmente a principios teóricos compartidos por la comunidad científica, valores metodológicos y un lenguaje conmensurable. Dos físicos discuten con base en el manual básico, mientras el caso en la economía es diferente.

La argumentación de Popper sustenta el carácter erróneo del debate en dos aspectos. Primero, porque la naturaleza de las teorías científicas no consistía en que fueran más teóricas. Así, la economía no es más científica por sus modelos matemáticos. Tampoco porque demostrará sus hipótesis. Pensemos en la teoría del valor en los debates de Marx, luego desarrollados por Piero Sraffa. Segundo, la base empírica de las teorías científicas siempre será refutable. Un discípulo de Popper, Imre Lakatos, expuso ampliamente los motivos erróneos del demarcasionismo: ciencia / no ciencia.

Yo prefiero una premisa menos pateada por ángeles. El argumento de Adam Smith, Ricardo, Stuart Mill y economistas contemporáneos como Herbert Simon, Thomas Schelling, Ronald Coase y Daniel Kahneman. El argumento contiene también un acento a la Popper. La economía no es ciencia teórica, ni su estatuto epistemológico depende de sus ecuaciones. Antes bien es ciencia de problemas porque permite resolver problemas. Ahora bien, los problemas de la economía se relacionan casi siempre con la política.

Carl Schmitt sustentaba este argumento en El concepto de lo político (1932). Los factores de crecimiento y desarrollo, capital o pobreza, precios y empleo dependen de decisiones políticas. Keynes concibe la economía como ciencia moral. La evolución del concepto en una amplia tradición que se remonta hasta los clásicos corresponde, por supuesto, a la teoría de los sentimientos morales. La economía es disciplina teórica, cierto, pero sus implicaciones prácticas son de dominio público. Por esto no es ciencia fundamental, porque no corresponde a la primera pregunta, según la Crítica de la Razón Pura de Kant.

En economía los teóricos no se ocupan de ampliar el conocimiento. No únicamente. Porque sus preguntas son de orden práctico. ¿Qué debemos hacer? ¿Cómo mejorar el crecimiento económico? ¿Cómo reducir la pobreza? ¿Cómo bajar las tasas de interés? Etcétera. Con lo que una esfera básica de la teoría es el poder. La economía se relaciona con el poder político. La matemática que usan los economistas no les sirve a los teóricos de la matemática; sirve cuando se toman decisiones políticas.

¿Qué papel cumplen los modelos cuantitativos? Cuando no se usan para descrestar parroquianos, estos modelos permiten ajustar valores metodológicos con datos empíricos. Los modelos matemáticos son medios, pero no son el objetivo de la economía. Mientras hagan más comprensible hechos de la vida pública, los métodos cuantitativos son instrumentos necesarios.

La teoría económica ha obtenido avances comparables a las ciencias de la conducta. Justamente porque se ha ocupado del comportamiento personal y colectivo. No son ciencias por sus modelos matemáticos, sino por su poder explicativo. La economía es ciencia en cuanto sus modelos corresponden al campo de problemas del conocimiento; pero el conocimiento de la economía es conocimiento de interés público.

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