Palmira, Valle del Cauca, Colombia

Fernando Estrada

Sacando a patadas a Platón, Descartes y otros filósofos, se desterraban formas perversas de pensar entre los adolescentes y estudiantes; esas eran modas que perjudicaban a los jóvenes en las provincias y los pueblos.


Edilberto nació en Palmira el 5 de junio de 1959.

El 5 de junio de 1899, es decir, sesenta años antes, apareció en Praga: Die Fackel (La antorcha) de Karl Kraus, que se erigió en toda Europa como una de las publicaciones más potentes de crítica a la prensa y, en general, como una crítica a la decadencia del lenguaje usado en la guerra.

Ambos hechos se relacionan aquí por coincidencia.

15 de septiembre de 1989
Cuando las FARC demostraban combinar todas las formas de lucha y mientras propinaban duros golpes al ejército, las autodefensas —o paramilitares— comenzaron a obligar a las poblaciones bajo su protección a abandonar territorios, familias y costumbres.

Los hermanos Castaño, en venganza por la muerte de su padre a manos de las FARC conforman bandas asesinas contando con el apoyo incondicional de algunos ganaderos y terratenientes. En zonas de influencia la gente tuvo que cambiar su estilo de vida, guardarse temprano, evitar puteaderos, cines y juegos de azar. Quedaban prohibidas las lecturas de Platón y Descartes.[1]

En regiones como Córdoba y Antioquia los acuerdos entre estas agrupaciones permitieron la distribución de tierras y propiedades de campesinos. Notarios y jueces en aquellos lugares dieron fe a las escrituras de sus nuevos dueños.

350.000 hectáreas de tierras pasaron a nombre de los paramilitares, sus familiares, amigos y testaferros.

Entre las AUC se nombran comisiones de limpieza para abrir rutas de narcotráfico y comercio ilegal de armas. En los pueblos donde llegaban se tenía que destruir sistemáticamente la literatura de aventuras, relatos policíacos, de ciencia ficción, de misterio. En las escuelas y colegios los profesores no podían mencionar la duda metódica de Descartes, el nihilismo de Nietzsche ni los Diálogos de Platón.

En cabeceras municipales y ciudades intermedias los comandantes con formación escolar debían registrar las noticias diarias, tomar nombres de profesores, columnistas, periódicos regionales, editoriales y páginas judiciales, debían evaluar y contar términos como: "derechos humanos", "libertad", "ciudadanía", "justicia", así mismo verificar quienes usaban esas palabras en público.

En Pelaya, sur del Cesar, se requisaron las bibliotecas escolares, desapareciendo la Metafísica de Aristóteles y una colección de casetes de Juan Sebastián Bach. La idea es que quienes leen esos autores o escuchan esa música, adquieren hábitos peligrosos.

Sacando a patadas a Platón, Descartes y otros filósofos, se desterraban formas perversas de pensar entre los adolescentes y estudiantes; esas eran modas que perjudicaban a los jóvenes en las provincias y los pueblos.

En 1989 los periódicos anunciaron el derribamiento del Muro de Berlín, que unificaba Alemania, un acontecimiento que coincidió con la época de mayor expansión de las democracias en el mundo, y el año del establecimiento del paramilitarismo en Colombia.

Los hermanos Castaño aprenden a combinar todas las formas de lucha. Resurge con Álvaro Uribe, candidato a la presidencia, la defensa de los valores de la Patria. La iglesia y los ganaderos celebran el nuevo espíritu de amor por los símbolos de la fe.

Dado que la influencia paramilitar se extendía por doquier, llegaron en su auxilio intelectuales; se organizaron tareas para conseguir información sobre colaboradores de la guerrilla, se sometieron a revisión las librerías, los nuevos títulos que publicaban editoriales universitarias. Un comando dirigido por "la Mona", jefe paramilitar de Santander, rescataba una imagen de la Virgen María que había sido hurtada.

Se fomentaron marchas en el sur de Bolívar en contra del despeje para negociaciones de paz con la guerrilla del ELN.

En Córdoba, algunas familias pudientes rendían homenaje al Comandante Jorge 40.

En los procesos posteriores algunos nombres fueron claves: "Iguano", por ejemplo.

En lenguaje paramilitar, Iguano significa "destrucción". El hombre de confianza de Salvatore Mancuso, tuvo el mérito de haber conseguido barrer del mapa tres poblaciones completas en los departamentos de Córdoba y Sucre. Entre sus anotaciones de campaña los fiscales encontraron palabras como "manada de indios", "poetas maricones", "presidentes culos", "trescientas lenguas cantaron en dos meses".

En los portales de Internet diseñados por intelectuales al servicio de los paramilitares se explicaba por qué Colombia necesitaba sacar a las ratas de sus madrigueras, y limpiar al país de esas "impurezas bípedas".

En las paredes de los ranchos, así como en lugares visibles de las poblaciones por donde pasaban los paramilitares, aparecieron grafitis:

Bencer o morir nunca mas retroceder.
Muerte y limpieza, AUC, presente.
Fuera perros guerrilleros.
Vinimos pa quedarnos.
Sacamos hasta la madre que te parió.

Cuando dominaron el sur de Bolívar, Córdoba, Sucre, Urabá y el Magdalena Medio, los paramilitares habían exterminado a los profesores de las escuelas rurales, en especial, profesores de literatura y filosofía. La "operación rastrillo" se extendería entonces hacia ciudades intermedias.

Barrancabermeja, Puerto Petrolero de Colombia, se convirtió en un infierno durante la primera década del siglo XXI. Los bloques paramilitares de Córdoba y organizaciones sicariales de Medellín dividieron la oferta de seguridad en los barrios.

En 1999 el profesor Andreis comenzó a divulgar los alcances de estas operaciones, las masacres de El Salado, Segovia, Dolores, los homicidios en Cajamarca, Yondó y Honda. Denunciaba las desapariciones en Puerto Gaitán, Puerto Wilches y Lebrija.

La literatura paramilitar comenzó a ocupar las bibliotecas de las escuelas y colegios rurales; en las librerías algunos autores daban a conocer los fundamentos de la lucha contrainsurgente. El ejército distribuía volantes desde sus helicópteros:

"No charles con la guerrilla, entrégate".

Ernesto Yamhure, destacado colaborador del periódico El Espectador y comentarista de Caracol Radio, escribió en coautoría con el comandante Carlos Castaño una famosa columna: ¡¡Felicitémonos!!

Castaño le aconsejaba al columnista:

Le pido un favor, inserte un párrafo donde alerta a las AUC sobre la importancia del cumplimiento de su palabra ante la opinión pública, de cumplir con el cese de hostilidades, que incluye abandonar definitivamente cualquier participación en actividades del narcotráfico, pues es lo que espera Estados Unidos (...) Amigo, a mí me parece que así es más válido lo que usted escribe, y muestra su línea crítica con todos los violentos.[2]

Yamhure se cuidó de resaltar en cursiva dos expresiones del comandante: "cumplimiento de su palabra" y "actividades del narcotráfico".

El artista Jesús Abad Colorado realiza una colección de fotografías sobre los efectos de las masacres en las poblaciones de Urabá, (Antioquia) y Chocó.

Los desplazados, mujeres cabezas de hogar, adolescentes y niños recorren carreteras destapadas para llegar hasta las ciudades. Los semáforos y esquinas de las calles principales se convierten en albergues. Los gobernantes locales no saben qué hacer con las familias que huyen de la violencia. Los desplazados no conocen su destino. Tampoco los gobernantes saben para dónde van.

Muchos escritores renuncian a mantener sus posiciones en la prensa regional, otros prefieren el exilio. Se multiplican las amenazas. El reconocido periodista Orlando Sierra, del periódico La Patria de Manizales, es asesinado por los carteles que dominan la política del Eje Cafetero.

El Bloque Metro de Medellín, una banda de sicarios y paramilitares al servicio del narcotráfico, abre oficina en Armenia y el Norte del Valle.

Antes, las guerrillas de las FARC introducen una modalidad de secuestro colectivo llamado "Pesca Milagrosa". Las poblaciones afectadas no pueden movilizarse dentro de la misma región. La insurgencia ha intensificado la búsqueda de recursos económicos para sumar hombres y armas dentro de su campaña de lucha contra la fuerza pública.

El Mono Jojoy, cabecilla de las FARC, cree que la toma del Estado por parte de las guerrillas está cerca.

El estratega Sigifredo Ángel se declara neutral. Sus libros son fuente de consulta entre ministros de defensa, generales, coroneles y comandantes paramilitares. Describe como las FARC ocupan territorios claves para la toma del poder. Su libro Colombia: hasta el fin de los siglos en guerra, se distribuye en los campamentos.

Por contraste, al columnista Matando una Mosca le prohíben publicar sus columnas semanales. El autor queda excluido de la vida pública, viaja a Nueva York en donde años después muere en un accidente. Pocos periódicos divulgan su fallecimiento; pero muchos se alegran de saberlo muerto.

Algunos escritores deben usar seudónimos para publicar sus obras. Natanael Brach envía 35 columnas de opinión a la prensa de la capital, Bogotá, sólo publican cinco. Cuando cambia su identidad por "El Duro de los Montes", los periódicos publican dos columnas semanales. Directores de radio y televisión quieren conocerlo.

Las revistas, semanarios, periódicos y boletines regionales, los periodistas, reporteros gráficos, analistas económicos y directores se pelean por conseguir una entrevista, un "cara a cara" con Carlos Castaño.

El comandante paramilitar le comunica al país que desde niño quería ser profesor.

En los archivos de prensa durante los años 1999 y 2002 el nombre de Carlos Castaño se menciona trescientos cincuenta y cuatro mil novecientas ochenta y siete veces.


[1] "Hasta Platón lo sacaron corriendo", Periódico El Tiempo, 22 de abril de 2001.
[2] Revista Semana, 31 de agosto de 2011.