Palmira, Valle del Cauca, Colombia

Analectas

  • La culpa compartida

    En Colombia tenemos costumbres religiosas, trasladadas al ámbito de la moral y el derecho que permiten que los individuos no se hagan responsables de sus delitos ni sus faltas.

  • Dos cartas luteranas

    La Corte falló porque no quiere vagos ni homosexuales, ni marihuaneros, ni profesores, ni pensadores. La Corte quiere lo que tú quieres: tierra para los más ricos, procesiones de cuaresma y cristianos de rodillas; escolares idiotas y mujeres obedientes.

  • El búho es filósofo y no duerme en clases

    El señor Búho estudió filosofía en Grecia, tuvo por maestra a Atenea y asistió a clases con Aristóteles y Diógenes. También fue discípulo de Euterpe con quien aprendió a tocar el corno y el oboe.

  • Sobre la paz

    Sin conflicto no hay vida. La paz es el resultado de la pérdida, lucha y ganancia del equilibrio. La paz forzada es amordazamiento. La única paz estática es la de los sepulcros.

  • Leer es un derecho y un placer para todos

    Leer no es sólo tomar un libro e ir descifrando grafías. También lo es oír noticias, ver imágenes, observar un suceso en la calle y formarse una opinión de lo que ocurre a nuestro alrededor.

  • Reflexiones sobre el miedo

    Es extraño cómo de repente te das cuenta de que algún gran esfuerzo que estás haciendo no vale la pena. Esos grandes sacrificios estériles que extrañamente no resultan en nada, no florecen, no valen la pena. Hay algo allí de calle ciega.

  • Alas de Aquiles para un venablo mortal

    Como todo héroe con fortuna, Aquiles tiene anécdotas que lo insertan entre personajes míticos y legendarios. El filósofo y sofista Zenón, en una de sus aporías, lo pone como ejemplo de la imposibilidad del movimiento.

  • Ebrios y torpones como el albatros

    Le eché el brazo al cuello al buen Charles y por largo rato vagué con él por sendas de abrojos, ilusiones y de horrores. Ese es el mundo que nos ha tocado vivir. ¿Igual al de la Francia en la época de la fatua y ruidosa revolución?

  • Buenos días, tristeza, suena a esperanza

    Con la tristeza se puede convivir, es cierto. A condición de que la salude a diario y no se acostumbre a montar indefinidamente con ella en el coche, a subirla a la cama y a presentarla a sus amistades.

  • Del amor

    El amor es siempre un misterio de límites borrosos. No tiene lógica ni objetivo ni utilidad. Y, sin embargo, es una sustancia en la que nos movemos y respiramos bajo condiciones a veces inimaginables e incomprensibles, un planeta de atmósfera otra.

  • El talento y el defecto

    Tenemos que dejar de glorificar a la locura como a una musa. El hecho de que muchos grandes artistas han tenido problemas mentales no significa que eso es lo que los ha hecho geniales.

  • El dinero es premio y también un pago

    Ya no hay fondos públicos para estimular la aparición de genios o prospectos con cualidades excepcionales en el arte. Sólo hay una Academia en Oslo que reconoce cada año las actividades en ciencias y literatura.

  • Oh, inspiración, no te alejes de mí

    La inspiración acostumbra a estar escondida en la alacena, en el cuarto de trebejos, en lo alto del clóset, entre la cajita de perfumes o en un hueco de la calle. La inspiración existe aunque muchos digan que es invento de ineptos o disculpa de poetas.

  • El presente

    La interpretación musical es el arte del momento presente. La creación musical sucede en el momento del concierto y su percepción es inmediata.

  • Complicidad en el arte y los sueños

    Por más de una hora los protagonistas en frente de la sala tuvieron en vilo a los oyentes que no separaban por un instante su atención de los labios y del movimiento de los dedos en la guitarra del virtuoso que hacía bailar inquieto al cuervo en la ventana.

  • El poder del sonido

    El sonido no sólo varía con el estilo, sino que forma parte de la interpretación, una muy importante, pues es su espíritu, su cuerpo y su vehículo.

  • La verdad en música

    No tiene la verdad en música que ver con sus posibles contenidos éticos: la obra musical está cubierta con el manto de la ingenuidad (por no decir en ocasiones de la impunidad) con respecto a la intención en sí misma.

  • El jardín del alma

    La creación puede ser sanadora tanto para el creador como para el espectador. Esa es la fuerza que mantienen las grandes obras de arte a través de los siglos: no podemos vivir sin ellas, o simplemente nuestra vida sería peor.

  • Sólo sé que Sócrates sabía algo (además de saber que no sabía nada)

    Sócrates jamás pronunció tal aberración filosófica. "Sólo saber que no se sabe nada" es una frase tan contradictoria como impropia del filósofo.

  • La música y el amor: una delgada línea

    La lógica es buena para ciertas cosas, pero no se puede vivir sin poesía. Sin poesía no hay amor. No hablo de la poesía como forma literaria, sino como aspecto numinoso de la existencia.