Palmira, Valle del Cauca, Colombia

Cuentos breves

Por Fernando Estrada

  • Diógenes va a la escuela

    En su casa paterna no eran liberales ni conservadores, sino leibnizianos o newtonianos. Y eso lo guardaba en el recuerdo, porque la violencia había borrado toda su familia y sus bienes terrenales.

  • Sacando a patadas a Platón

    Sacando a patadas a Platón, Descartes y otros filósofos, se desterraban formas perversas de pensar entre los adolescentes y estudiantes; esas eran modas que perjudicaban a los jóvenes en las provincias y los pueblos.

  • Lectores de periódicos

    A diferencia de Karl Kraus, Edilberto añoraba la lectura de sus periódicos. Creía en todo lo que informaban. La atención que daba a sus lecturas superaba a la de quienes hablaban.

  • Pacho Santodomingo

    Pacho no se adornaba. Se asemejaba mejor al vagabundo que a un señorito de familia que comienza un fin de semana bohemio en el Club de Leones y termina en los bares con las putas.

  • Una carta de Salma

    Durante una época cuando comenzaban las mujeres a exigir sus derechos, Salma no tenía derecho a escoger entre la escuela o los oficios que le destinaban.

  • El vendedor de periódicos en Paris

    Bueno o malo lo que sale de las manos de Paris, es Paris; ya sea una carta, un pedazo de pan, unos zapatos desgastados o un poema.

  • El duelo

    El cruce del Obispo quedaba cerca al hospital, pero lejos de la cárcel. F suponía que sólo usarían los puños, mientras golpeaba con fuerza la almohada que le servía de sparring.

  • 27 de enero de 2012: Sobre el sueño de Salma

    La abuela afirmaba que se trataba de alucinaciones. Y lo cierto es que por momentos nadie sabía si Salma estaba dormida o despierta.

  • El sueño

    Cuando Salma recordaba el sueño, pensaba en la historia del Duende. Y jugaba imaginando que el personaje se subía sobre los techos a perseguirla.

  • Ginebrina

    Cuando Salma tenía trece años, los adolescentes jugaban a ser novios. Pasaba en tiempos de Navidad, de modo que las relaciones duraban hasta la noche buena.

  • Con judíos americanos

    Edilberto regresa a la ciudad que lo vio nacer, sigue siendo un pueblo de mala muerte en donde "se acaban los chismes y sólo quedan piedras en las calles".

  • La alegría de leer

    En la ciudad nadie encuentra trabajo. Desde hace seis meses, Luis Raimundo se ha marchado para Bogotá. Todo lo que ha enviado son dos fotografías.

  • Operación limpieza social

    Palmira aportaba su cuota al cartel del delito organizado. Siguiendo personajes del oeste americano, en el barrio San Pedro, el "Gringo" tenía un historial semejante a los primeros pasos de Al Capone en Chicago.

  • Plegaria de venganza

    Un negocio tan poco decente como asear baños públicos le negaba trabajo a los padres de Edilberto. La maldición de la hermana Karlota comenzaba a experimentarse de manera inclemente.

  • La casería

    Cuando los berridos del zorrillo se intensificaron, le amarró las patas y colgó al victimario del gallinero debajo del quicio de la puerta.

  • Desafío pentecostal a la fe católica y romana

    El orgullo de una creyente pentecostal es asunto peludo. La hermana luchaba consigo misma ofreciendo lecturas en voz alta del Nuevo Testamento, y orando por los pecadores.

  • María la Tabaquera

    Montegranario, un comerciante que manejaba la cadena del tabaco en la ciudad, conseguía, desde las toneladas de hojas secas procedentes de Santander hasta la distribución de materia prima en los hogares trabajadores.

  • El vendedor de periódicos intuye un plan de lectura

    Las calles centrales de la ciudad eran semejantes a territorios estratégicos de una guerra civil. Las divisiones políticas correspondían a propietarios de zona que por tradición decidían cuáles vendedores podían hacer X o Y recorrido.

  • Edilberto piensa en la regresión

    Al hacerse mayor antes de tiempo, el vendedor de periódicos había tenido poco tiempo para jugar como los demás niños, bailar como adolescente y comportarse como un casanova, a la edad cuando las mujeres botan las babas.

  • Diálogo en la cantina de Modesto

    El robo de las elecciones al general Rojas Pinilla terminó sacudiendo también a la Villa de las Palmas. En las esquinas de los barrios, en los parques, en bares y cantinas, los comentarios iban de un lado para otro.