Palmira, Valle del Cauca, Colombia

Cuentos breves

Por Fernando Estrada

  • Conversaciones entre un estudiante de derecho y el detective Matallana

    A la tabaquería de María llegaban todo tipo de personajes. Aquella tarde, Matallana, detective del DAS vestido de paisano, pedía un paquete de tabacos mientras María lavaba los platos.

  • Luisito, las aventuras de un velocista

    Antes de que Luisito fuera regresando a un estado casi infantil, nunca dejaba, sin embargo, de correr y correr por las calles de Palmira.

  • Edilberto muere en el intento de convertirse en héroe

    A los eslóganes de comunistas radicales como "¡con el pueblo a las armas!" no les daba ninguna importancia; se dejaba seducir más fácilmente del recuerdo apasionante de épocas heroicas de despotismo, poderío y soberbia.

  • Pasajes en la vida de un comandante paramilitar

    Vestido con un camuflado de jornalero, de sombrero ancho, pasaba desapercibido, trabajaba como los demás entre los cafetales.

  • Cajamarca

    Viajaban sin documentación y los acompañaba una profunda sensación de ser descubiertos, castigados y devueltos a casa. Con cada retén militar pasaban en medio de un purgatorio.

  • Masturbarse era perder energía cósmica, según Amparo Vásquez

    Después de haber disfrutado el baño, los adolescentes entretenían sus conversaciones con prácticas corporales; algunos hacían esgrima; otros, lucha libre y unos pocos se masturbaban.

  • Un dilema del vendedor de periódicos

    El gremio de los vendedores de periódicos semejaba un sistema carcelario, sin barrotes. Estaban los adolescentes protegidos, los amigos del vendedor adulto, los ventajosos que podían romper las reglas, gamines de la calle y sus padres delincuentes.

  • Hotel El Dorado

    Edilberto se imagina que un día se perderá para toda su familia, amigos y conocidos. Que no se sabrá más de él, o que comenzará una nueva vida en otra ciudad de otro país del mundo.

  • Desigualdad de edad y género

    F pensaba con remordimiento en el periodo de su conquista. No había tenido que practicar las artes de un don Juan, no fue necesario: desde que ella lo vio había quedado cautivada.

  • La cara de Amanda

    Entre los amigos de La Colombina, besarse en la mejilla se había convertido en un gesto convencional casi obligatorio y, por eso, bochornoso para quienes de verdad se quieren.

  • Una mujer le enseña al vendedor de periódicos lo que vale tener un marido ingeniero

    Los vendedores de periódicos en Palmira podían clasificarse por edades. La negra María y José Lozano, los gamonales, eran mayores de cincuenta años.

  • Carlos Castaño

    Castaño tenía aspecto de buena persona y tan inimaginable resultaba que hubiera acribillado a cuchilladas a campesinos de la región, como que no tuviera temor alguno de presentarse en televisión y medios del periodismo internacional.

  • Valores de una época perdida

    Pasear significaba para F guardar siempre una compostura de cortesía con todas las personas del vecindario.

  • Una dama le enseña a Edilberto que el feminismo tiene realidad como la cosa en sí de Heidegger

    Aquella noche, la simbología de los sueños de Sigmund Freud habían servido poco. Todo aquello parecía premeditado.

  • Un adolescente del Colegio Cárdenas sabe que Nietzsche se relaciona negativamente con los problemas de la matemática

    Lo sucedido en aquellas dos semanas son todavía un misterio. Menos los aforismos que se encontraron sobre las paredes del cuarto.

  • F renuncia a regresar al huevo materno y decide cambiar de amante

    Las palabras adquirían una dimensión trascendental, a F le parecía como si un santuario délfico estuviera vaticinando su destino.

  • El aprendizaje de un escéptico empírico, o cómo hacer de lo breve un principio de vida

    En aquella edad temprana había descubierto también que una respuesta ingeniosa y breve tiene tanto poder como un discurso.

  • F aprende los principios de geometría de Euclides vendiendo periódicos

    En Palmira los vendedores de periódicos fueron en su mayoría ambulantes. Exceptuando a José Lozano y la negra María, gamonales del negocio.

  • Edilberto

    La historia que se narra aquí es la descomposición del destino de este hombre. Edilberto, se llama; aunque también pudo llamarse Franz, Hermann, Robert o Walter.

  • El dolor de muelas de Newton

    Edilberto consideraba que la posibilidad abarca no sólo los sueños de la persona neurótica, sino también los designios no decretados por las leyes de Newton, ni por la voluntad de Dios.