Palmira, Valle del Cauca, Colombia

Cuentos breves

POR FERNANDO ESTRADA
  • El dolor de muelas de Newton

    Edilberto consideraba que la posibilidad abarca no sólo los sueños de la persona neurótica, sino también los designios no decretados por las leyes de Newton, ni por la voluntad de Dios.

  • Un hijo necesita un padre que no se le parezca

    Su hijo conocería desde temprano ese carácter directo y equidistante. Sin duda, arrogante, revelador de una cortesía discreta; siempre le había chocado la humillación de una persona ante propietarios de casas lujosas.

  • Dime dónde vives y te diré lo que no alcanzas a ser

    Edilberto vivía en una casa de Palmira, lejos de Praga. Con frecuencia se ocultaba detrás de las ventanas y miraba hacia el otro lado de la calle, como a través de una malla de alambre delicado.

  • Una cometa de agosto

    Balzac juzgaba que las ciudades se conocen por el caminar de sus habitantes. Mirando de lejos sin entrar en detalles, a Palmira la podían revelar igualmente el movimiento de tres calles: las calles 29, 30 y 42.