Palmira, Valle del Cauca, Colombia

Luis Fernando García Núñez

Un silencio cercano a la fatalidad rodea a eso que llamamos trámites. La mezquindad de tanto documento nos revela la infamia del totalitarismo y nos conduce a ese mundo infernal que Orwell cuenta en 1984.


Estamos atrapados en el laberinto más perverso de que se tenga noticia. Una política creada conscientemente en los centros del poder nacional y mundial para destruir la capacidad crítica del ser humano, diseñada para perturbar el normal desarrollo del mundo y conducirnos al pantano de la desesperación y de los odios. Para muchos la retirada es la solución más cercana, quizás la única, la más digna. La tramitología envenena el alma y destruye la condición humana, la empobrece, la conturba. Es la violación más aleve y violenta de los derechos humanos.

Un silencio cercano a la fatalidad rodea a eso que llamamos trámites. La mezquindad de tanto documento nos revela la infamia del totalitarismo y nos conduce a ese mundo infernal que Orwell cuenta en 1984, la novela más excitante publicada en el siglo XX. El Gran Hermano, que podría ser, por ejemplo, el director de la DIAN, y las pantallas que vemos por todos lados, nos descubren que el mundo está gobernado por enfermos mentales dispuestos, desde su condición autoritaria, a perturbar el destino de los pueblos, de los seres humanos. Y como si no tuviéramos más opciones que dejarlos que gobiernen y considerarlos nuestros héroes, ellos mismos han ido forjando el perfil que les conviene. Es el perfil criminal con el que ellos insinúan unos robots que habrán de manejar el mundo futuro, el mundo de ellos: los paridores de trámites.

Todos los sueños posibles pierden su razón y organismos como la CIA o la vieja KGB se integran a la sangre enferma del mundo. En todas partes están envenenando el alma, destruyendo cualquier posibilidad libertaria o creadora. Ensañados en la tortura todos los días imaginan un nuevo documento, otra ley, otro trámite, un pasaporte. Sus mentes no piensan en otra cosa. Cada nuevo trámite circula por su sistema sanguíneo como una dulce droga que los extasía, los capacita para destruir, que es su más obsesiva razón. Y hay tramitadores nacionales e internacionales, sofisticados y simples.

Decenas de papeles y diligencias y largas filas y dinero y llenar papeles y consultar páginas web y fotocopiar y jurar y pagar y esperar días enteros y llamar.

Es el mundo de los trámites que en Colombia, por ejemplo, llevó a una ridícula e inane ley anti trámites. Otra mentira, otra ofensa de esos burladores enfermizos que nos espían, que quieren saber cuántos pesos tenemos, que nos los quieren birlar, que nos quieren hacer sufrir, que hacen reformas tributarias infames, malintencionadas. Y detrás cientos de funcionarios con sueldos miserables que revisan que todos los papeles estén al día, que tengan las firmas, que cumplan con los requisitos, que estén diseñados de la forma como ellos quieren que estén: son los ojos y los oídos del Gran Hermano, los cuidadores de las pantallas, los severos celadores de ese mundo siniestro que han creado unos pocos poderosos para solazarse en el terror que crean.

Cuándo podremos levantarnos contra esta transgresión, contra esta violación al derecho humano de la vida, contra esta permanente zozobra que nos crean estos altos funcionarios que hablan en nombre del pueblo, en nombre de nosotros.

Propongo, por ahora, mis lectores fervientes, que miremos las caras de esos paridores de trámites. Vean sus ojos, su frente, sus extrañas muecas, su sonrisa, la maledicencia que los corroe, vean sus corbatas y el cuello blanco de sus impecables camisas. Estoy seguro que pronto estarán en las páginas de todos los periódicos, al lado de los escándalos diarios, al lado de los carruseles, o en las vallas que difunden la propaganda política. Mírenlos bien ahora, luego no habrá tiempo y los podremos confundir. No olviden que su mirada —y su alma— está enferma, muy enferma. ¿Y nosotros cómo estamos?

Espero respuestas.

Comentarios

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Comentarios  

0 #2 Raúl Balbuena 16-08-2013 20:28
Esa tendencia sumisa de los colombianos esclaviza, porque nos acostumbramos a "pedir" y no a exigir. ¿Cuándo será que este pueblo "sumiso" se va a levantar para exigir sus derechos?
0 #1 María Isabel Urrea Reyes 16-08-2013 18:00
¿Llegará un día en que tengamos que hacer trámites para comprar leche???. Buena la página Luis Fernando.

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