Palmira, Valle del Cauca, Colombia

Teresa Consuelo Cardona

Los medios alternativos les damos relevancia a los ciudadanos comunes, a aquellos que no tengan quién los represente y también a aquellos que no representan a nadie.


La celebración del día del periodista, que casi siempre concluye con adulaciones mutuas entre quienes deberían mantener distancias juiciosas, debería servir de marco para el análisis de un oficio cuya práctica determina, ampliamente, el desarrollo de una comunidad.

En ciudades como la nuestra, de tan escasa elaboración académica, la opinión pública se construye como pasteles, con una fórmula predeterminada, definida por los políticos, lo cual contradice en sí misma a la democracia. Nos han hecho creer que si hay políticos es porque hay democracia y que todos ellos son demócratas porque se someten al proceso electoral. Nada más lejos de la realidad.

Se supone que es justamente la opinión pública la que constituye la base de la democracia. En consecuencia, resulta fácil creer que cuando un partido se instala en el poder, es porque goza del favor de la opinión pública. Es una trampa de palabras. Pero los conceptos claros nos ayudan a no caer en ella.

Asimismo, la celebración nos permite renovar nuestros compromisos, que para el caso de Palmiguía.com se concentran en el respeto a nuestros lectores, mediante la oferta de opciones e ideas que abran la puerta de su propia opinión y que impidan que ella quede confundida o subordinada en la opinión mayoritaria. Aunque algunos no lo compartan, nuestra tarea ha sido aclarar los términos y circunstancias, los contextos y las visiones paralelas o perpendiculares de los hechos. Quienes escribimos para Palmiguía nos expresamos como ciudadanos libres y con derechos y deberes, y construimos permanentemente un espacio respetuoso y respetable en el que todos tengamos la posibilidad de ejercer una democracia deliberativa, que en nuestra ciudad, se nos ha negado. No tenemos pretensiones electoreras, pero sí convicciones políticas.

En mi caso particular, mi compromiso sigue intacto. Me someto a la evaluación pública cada semana. Y me ofrezco para que abramos discusiones importantes sobre temas transversales a todos los palmiranos. Les propongo desafiar la inmovilidad del miedo y afrontar la responsabilidad de ejercer nuestros deberes, especialmente los deberes ciudadanos. Es preciso y con urgencia, abordar el tema de la pena de muerte en Palmira, rechazar la propaganda mentirosa, elaborar con datos ciertos nuestra historia, revisar las tareas fundamentales de nuestros gobernantes, consolidar las diferentes formas de seguridad para Palmira (especialmente la seguridad alimentaria), vigilar la aplicación de las normas, impedir que la opinión publicada se convierta en opinión pública, dudar razonablemente, estar atentos a los falsos positivos, defender a la población vulnerable, cogestionar proyectos sociales, promover la inclusión, construir confianza basada en la verdad y formalizar una comunicación asertiva. Es decir, es apremiante actuar con convicción de sociedad civil.

Hemos avanzado sin descanso, hacia el fortalecimiento de la deliberación pública. Si bien, las redes sociales están haciendo su trabajo de dar voz a anónimas posiciones minoritarias, los medios alternativos estamos dando información útil para que esas voces puedan juntarse, y logren romper las barraras de los esquemas tradicionales propuestos y fijados por las fuentes estatales y por las élites dominantes. Los medios alternativos les damos relevancia a los ciudadanos comunes, a aquellos que no tengan quién los represente y también a aquellos que no representan a nadie. Les damos espacio a las iniciativas de la sociedad civil. Estamos aferrados a la noción de que las mayorías no pueden meramente ignorar los enfoques de las minorías, argumentando que son intereses minoritarios.

Es cierto que los medios como el nuestro estamos limitados por la tecnología, lo que nos reduce el campo de acción. Sin embargo, hemos sabido de docentes, empresarios y ciudadanos de otras actividades, que reproducen nuestras publicaciones y las hacen llegar a personas que carecen de acceso a internet. A ellos les agradecemos su vital gestión, sin la cual, probablemente nuestro impacto sería menor. Pero, sin esa tecnología, no tendríamos punto de partida ni soporte para llegar a la ciudadanía del modo que hemos llegado. Y ese hecho, el uso de la tecnología, nos debe exigir un capítulo de análisis.

Creo sinceramente, que el Día del periodista debe servirnos de pretexto para una reflexión seria a la que invito a los lectores. Creo justo que vayamos más allá de la crítica decapitadora, y que, ahondemos en la visibilización de los esfuerzos que se hacen por darle a la democracia deliberativa una oportunidad. Lo estamos haciendo bien, es lo que siempre creemos. Pero son ustedes quienes realmente pueden (y deben) evaluar nuestro trabajo.

6 Noviembre 2017 Carlos Eduardo Maldonado
31 Octubre 2017 Tribuna
30 Octubre 2017 Fernando Estrada