Palmira, Valle del Cauca, Colombia

Tribuna de opinión

Breve fragmento de un trozo de mi vida. ¿De un cuento?, quizás. Estoy viviendo un ya no sé...


Hubiera querido despedirme aquella tarde. Con un beso, un abrazo. Esperando verte partir, alejándote de a poco en el andén. Verte cuando te detuvieras para mirar hacia atrás, hacia mí, para luego retomar lentamente el paso de tu caminar... Hubiera querido. Pero no quise. Ni sé el por qué no quise.

Trato de recordar el por qué no sentí esto, que siento ahora, en aquel momento. Remordimiento, pesar, dolor, angustia, tristeza; mucha tristeza, todo esto mezclado, corriendo por el secreto canal de los sentimientos, que se mete en ese lugar llamado alma y que repercute en la carne, haciéndola estremecer. No pude. Ni siquiera pude intentar no sentir en el instante que te ibas. Hoy no puedo no sentir y lo tremendo es que ni siquiera sé por qué siento lo que siento, si no sé siquiera si te conocí. Creo que jamás te he visto en la realidad de mis presentes pasados.

Mi mente está pensando esto que digo sin saber por qué lo hago. Eres como una aparición, que de pronto irrumpió en mi conciencia. Temo que hayas estado conmigo realmente y algo me haya pasado en la vida para perder el recuerdo de tu existencia, pero nadie quedó cercano a mí de aquel tiempo que me recuerde a tu persona y que pudiera decirme si realmente exististe en mi vida. Nadie. Todos esos seres queridos de mi juventud murieron, o creo que murieron. Todos ellos quedaron en el olimpo de mis recuerdos, mezclados contigo, que no tienes rostro.

Estoy viejo, lo sé. Uno, dos, tres. Hoy es domingo trece de septiembre del año dos mil ciento veinte, me llamo Lucio. Tengo ciento setenta y cinco años, vivo en Mendoza, la Consulta... sí, sí. Soy yo y estoy consciente, solo que no sé cuanta conciencia me queda o si ya soy todo conciencia. Iré hasta el jardín. Todavía sé dónde está el jardín. Creo que me hará bien tomar un poco de aire. Hace frío, siento frío. La montaña está nevada en su cumbre imperturbable. Nadie apareció todavía que me diga que no debo salir porque me hará mal. Se ve bonita desde aquí esa montaña. Eso mismo siento que me decías. Ahora que lo pienso, lo siento... Lo único que puedo hacer para recordarte es sentirte...

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