Palmira, Valle del Cauca, Colombia

Tribuna de opinión

De más de mil municipios en Colombia, Palmira es el más violento. Y en el ranking de las cincuenta ciudades más violentas del mundo, ocupa el puesto número ocho.


El nombre de Palmira es famoso en diferentes medios de comunicación mundiales como la BBC de Londres y CNN de Atlanta, y prestigiosos medios nacionales como la revista Semana, entre otros. La fama que opaca logros y avances consiste en que se divulgaron los resultados del informe anual del Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública y la Justicia Penal, de México, y que se publicó el día 15 de enero de 2016, correspondiente a las cincuenta ciudades más violentas del mundo.

(Ver informe...)

Cuando desde el ejercicio ciudadano se leen las frías cifras de la violencia en Palmira en medios de comunicación y centros de investigación de la violencia —sin ser especialista en ese campo—, uno se preocupa. De más de mil municipios en Colombia, ocupamos el podio como el más violento, el número uno, y de millones de ciudades, incluidas poblaciones de países que están en guerra, ocupamos el puesto número ocho en ese nefasto ranking, con una tasa de homicidios dolosos del orden del 70,88 por cada cien mil habitantes.

Podría decirse que son muertos de otras ciudades que nos tiran aquí, o que bandas criminales, ajenas al territorio, la escogen para cometer fechorías. Ninguna justificación es suficiente cuando las propias autoridades policiales reconocen la existencia de 28 bandas criminales en una ciudad de aproximadamente 304 mil habitantes. Significa que hay una banda o pandilla criminal por cada diez mil habitantes. Este hecho es, por demás, aberrante en sí mismo, porque esos delincuentes tienen sus territorios en diferentes comunas.

Esa división territorial de los violentos hace que muchos sectores sean vedados para la mayoría de los habitantes e incluso para las mismas autoridades. Existen códigos y divisiones invisibles, y si alguien traspasa las fronteras, se expone a las consecuencias. Es la visión apocalíptica que nos plantean algunas producciones cinematográficas futuristas y que aquí vivimos a diario.

Esta visión dura y pesimista del territorio donde habitamos es el resultado de hechos que no son magnificados, sino que corresponden al análisis estadístico de diferentes entidades públicas y privadas. Hago tal aclaración para despojar la opinión de cualquier sesgo ideológico y tratar de acercarme a la objetividad en lo aquí escrito.

Caben muchas preguntas para identificar las causas del problema: ¿es acaso la familia? ¿Es el modelo educativo? ¿Es una cuestión económica? ¿Es lo público? ¿Es la ausencia de cultura ciudadana? ¿Es la segregación social?

Lo cierto es que se trata más de un fenómeno multicausal. De manera que es fácil inferir que de no hallar una pronta solución al problema de la violencia, Palmira será fallida. Sustento el argumento en el hecho que los empresarios se van por la inseguridad y no llegan otros a invertir por físico miedo, y eso que no hablo aquí de la extorsión, el otro terrible flagelo.

Imaginemos a un empresario extranjero o nacional que se entere a través de los medios de comunicación, pues, simplemente, cambiará el destino de sus inversiones a un lugar "más seguro". Un turista que quiera conocer la "Villa de las Palmas" en Colombia, seguramente, no vendrá. No obstante, la ciudad sí es y seguirá siendo atractiva para los criminales porque, está demostrado estadísticamente, que existe el caldo de cultivo propicio para la delincuencia, simplemente desde esa perspectiva llegarán más criminales a la cuidad.

El fatalismo por sí solo no aporta nada, debemos plantearnos respuestas y soluciones que abarquen el compromiso del gobierno municipal y diversas autoridades de todos los órdenes, al igual que el esfuerzo de los ciudadanos honestos, que somos la mayoría. En cuanto al pie de fuerza policial, es más importante la calidad que la cantidad. Se requiere mayor inteligencia antes que despliegue de imagen. Se requiere que haya verdaderas intervenciones sociales y económicas del Estado en los focos sociales de la problemática, es decir, que se debe tratar de recuperar socialmente a miles de personas que viven en pobreza extrema. Más educación, más salud, más viviendas, más oportunidades para la gente.

De no hacerse el esfuerzo por recuperar a Palmira integralmente, ya no habrá ciudad para los empresarios, ciudadanos y menos aún para los políticos. ¡No habrá ciudad para nadie!

Comentarios

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Comentarios  

+2 #1 miryam 28-01-2016 09:33
América latina ha aportado violencia desde tiempos de la independencia hasta hoy.
son múltiples causas, yo diría que es la dirigencia latinoamericana que no ha logrado gobernar para toda la gente, intereses particulares han reinado y seguiran las multicausales

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