Palmira, Valle del Cauca, Colombia

Tribuna de opinión

Un recorrido por la serie del artista plástico Eduardo Esparza.


“La Palabra se mueve por el cuadro en forma de semilla, como esas semillas encapsuladas que las transporta el viento. Es el cuento de la semilla dentro del cuadro, de encontrar el terreno propicio para nacer, para crecer. Y la Memoria está representada en esos retazos que hay sueltos dentro del cuadro que hay que tejer, que hay que empezar a coser toda esa memoria para organizarla, para construirla. Entonces esas son las dos cosas que hay dentro del cuadro, la semilla y los retazos”.

Eduardo Esparza.

¿Usted cómo cree que se pinta la palabra? Esta fue la pregunta que el artista plástico Eduardo Esparza formuló a sus amigos poetas y escritores al emprender una de sus más recientes series de pintura: “Palabra y Memoria”.

Este consagrado artista palmirano, con más de cuarenta años dedicado al oficio de las bellas artes y con más de cinco en que “viene siendo jalado” por el tema de la memoria, hoy nos deja, a través de sus últimas series, “un testimonio de la realidad que vivimos”, pues, según Eduardo, “este es un país desmemoriado y somos los artistas los que tenemos que construir esa memoria, dejar un testimonio de lo que ha sido este país, no con los lenguajes tradicionales, sino con nuevos símbolos, con nuevos lenguajes”.

“Palabra y Memoria”, no obstante, está estrechamente ligada con su anterior serie “Los Visibles”, pero a diferencia de esta última [1], pudo “tocar muchos temas, hasta el erotismo”, así como también aparece el color y otras formas, simbiosis entre seres humanos, bestias y fauna, que el artista retoma de series anteriores [2] y plasma en sus cuadros, algunas veces de manera sutil y otras más sugerentes y protagónicas.

En sus palabras, la serie consiste en “trabajar unas formas, unas abstracciones y ponerlas en diálogo [...] retomando toda la experiencia gráfica que me dio la xilografía y el linóleo, tratando de aplicar ese tipo de planteamiento en la resolución del dibujo”.

En la obra de Eduardo Esparza hay que sumergirse, navegar por esa constelación propia de cada cuadro y de su “caligrafía interior”. Aquí no basta con simples chapuzones, ésta “exige mucho al espectador, exige de un ojo educado para descubrir dentro de la pintura lo que hay”.

No en vano, el artista afirma que su “pintura nace de sus entrañas”, está cargada de una “fuerza dramática”, sin embargo, “no es descarnada, se deja ver y leer”.

Esparza, gracias a la madurez de su trabajo, ha creado su propio lenguaje, sus signos, y esto se ve plasmado en sus cuadros: aristas, equis, círculos, lunas, soles y ojos son recurrentes en sus últimos años, en particular, los ojos, los cuales parecen observar a quien admira la pintura desde los lugares menos inesperados, así como también, dice Esparza, “los presta al espectador para que descubra formas y construya su propio mundo, su propia imagen, ahí dentro del cuadro”.

Finalmente, la “semilla y los retazos” que el artista nos deja en su última serie, son elementos que él destina al espectador para que navegue por su obra, para que éste descubra y traduzca, a partir de sus vivencias, los significados e interpretaciones que se esconden tras sus cuadros, son, en síntesis, las piezas para construir nuestro propio universo, piezas para pintar la palabra y reconstruir la memoria.

  • Palabra y Memoria (Esparza)
  • Palabra y Memoria (Esparza)
  • Palabra y Memoria (Esparza)
  • Palabra y Memoria (Esparza)

Fuente: Desorbita


Referencia:
[1] Visibles: Serie a blanco y negro dedicada a las victimas de la violencia en Colombia, a los invisibles.
[2] Serie Ecosistemas.

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