Palmira, Valle del Cauca, Colombia

Tribuna de opinión

Hernando Téllez, ensayista y crítico literario colombiano, afirmaba con aguda precisión que la literatura era aquel gran río en el cual todos los afluentes del alma desembocan.


Tal vez una de las preguntas más complejas que le pueden hacer a quien con frecuencia suele enredarse en los entramados hilos de la literatura es ¿y eso, para qué sirve?

La perplejidad, desde luego, no radica en lo poco o mucho que pueda esgrimirse como respuesta, sino en lo que plantea la pregunta en sí misma. ¿Quién se cuestionaría, acaso, sobre la utilidad de aquello que suele ser lo más parecido a un “manual sobre la vida”? (obviemos el hecho de que existen titulados “manuales para vivir” de autores cuyo nombre no quiero acordarme, siendo de todo, menos real y genuina literatura).

Hernando Téllez, ensayista y crítico literario colombiano, afirmaba con aguda precisión que la literatura era aquel gran río en el cual todos los afluentes del alma desembocan. Si es así, podría pensarse que, tal y como nos sucede por estos días, exista en el alma humana de quien aquello nos pregunta, una especie de “fenómeno del niño”, que tenga por extinta el agua interior de la cual se vale ese gran río.

A propósito del reciente fallecimiento de uno de los honorables jueces de la Suprema Corte de los Estados Unidos, Antonin Scalia [1], empezaron a publicarse escritos en homenaje a su valiosa labor al interior del alto tribunal norteamericano. Y uno entre tantos que sorprendió por su detallado sentido investigativo, fue aquel que reveló el uso de citas literarias en fallos judiciales, no sólo por este juez, sino al interior de toda la Corte [2].

Entre las 813 opiniones judiciales de autoría del juez Scalia, se referenciaron 39 veces textos literarios, empleando para ello al menos 15 autores diferentes. Entre los más citados que relaciona el estudio (y que ofrece disculpas por la ausencia de la literatura de “ficción popular”), se encuentran William Shakespeare y Lewis Carroll. Otros citados también en múltiples ocasiones fueron George Orwell, Charles Dickens, Aldous Huxley, Esopo, Fyodor Dostoyevsky, William Faulkner, Herman Melville, J.D. Salinger, entre otros. Sin duda, se trataba de un juez conservador con afluentes de gran caudal y torrente (se trata de ese tipo de conservadores en vía de extinción).

Si un abogado cualquiera hubiera cuestionado a Scalia por citar, supongamos Hamlet de Shakespeare, al decir de Polonio en el acto II, escena I: “Con el anzuelo de la mentira pescarás la verdad”, a lo sumo habría respondido el interrogado juez que aquello había sido una muy sutil reprimenda a la percibida artimaña del abogado que interrogó a su testigo con supuestos de hecho falsos con tal de obtener una eventual confesión.

Sin suponer que entre más citas literarias exista mayor inclinación por lo justo, pensemos siquiera un momento: ¿cuántos magistrados de nuestras altas cortes en la fundamentación de una sentencia habrán incluido alguna vez una cita literaria como forma de traducción de la complejidad de un razonamiento jurídico a la sencillez de un planteamiento literario, digerible en su lectura para alguien ajeno a la judicatura? Y la respuesta habrá de sorprendernos, sospecho que no muy gratamente.

Como sea, y en especial este año en que se recuerda el centenario del fallecimiento de Rubén Darío, los 121 años del nacimiento del gran Fernando González, los dos de fallecimiento de Gabriel García Márquez, los 120 por este mismo motivo del autor del Nocturno, de la larga sombra larga, José Asunción Silva; los 83 del planfetario mayor, autor de Aura o las violetas, José María Vargas Vila y, desde luego, los 400 años del fallecimiento de Shakespeare y Cervantes; la pregunta correcta debiera ser: ¿y por qué no?


Referencia:

  1. Antonin Scalia, juez perteneciente al ala conservadora de la Suprema Corte de los Estados Unidos que falleció el 13 de febrero de 2016.
  2. Literary Justice. Scott Dodson, Ami A. Dodson. University of California Hastings College of the Law. Agosto 26 de 2015.

Comentarios

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Comentarios  

+1 #1 medardo Bonilla Rubio 15-03-2016 20:11
Interesante y oprtuno artículo, enjundioso,brev e y bien escrito.Me honra la amistad que tengo con su autora a quien aprecio y admiro.

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