Palmira, Valle del Cauca, Colombia

Tribuna de opinión

Las redes sociales nuevamente le ganaron a los grandes medios de comunicación, porque ejercieron tanta presión que los obligaron a romper su silencio.


El secuestro, tortura, violación, asesinato de la niña indígena y desplazada, Yuliana Samboní, no solamente causa indignación y rechazo entre la comunidad nacional y extranjera, sino que desvela los más bajos instintos presentes en los grupos de poder, a quienes, lejos de importarles el bienestar de niños y niñas, trataron y tratan de ocultar la verdad.

Esta reflexión crítica va dirigida a analizar el papel, principalmente, de los medios masivos de comunicación en el registro y análisis del hecho criminal y de lesa humanidad cometido en contra de Yuliana.

Inmediatamente se tuvo conocimiento del brutal crimen cometido y a raíz de las diligencias realizadas por el CTI, como fueron la ubicación del vehículo que sirvió para ejecutar el ilícito y el descubrimiento del cuerpo de la menor, era de público conocimiento que el principal sospechoso, Rafael Uribe Noguera, cuya delación se produjo por su propio hermano (y posible cómplice, al menos en la tentativa de obstrucción a la justicia), Francisco Uribe Noguera, y el mismo comandante de la Policía de Bogotá solamente afirmaba: "Un reconocido arquitecto", dizque por preservar la presunción de inocencia. Vale la comparación con el caso del exdiputado Sigifredo López, quien fue prácticamente linchado en los medios por la Policía, y con menor acervo probatorio.

El intento de ocultamiento no se queda sólo en la autoridad, sino que trasciende hacia los medios de comunicación como Caracol Radio, La W Radio, El Tiempo, Caracol Televisión, RCN Radio, RCN Televisión, El Espectador y Revista Semana, entre otros, quienes teniendo pleno conocimiento de la persona, principal sospechosa, lo callaron con una complicidad pasmosa, encubierta bajo el eufemismo de "prestigioso arquitecto" de una "prestigiosa familia". El "prestigioso arquitecto" que había plagiado su tesis de grado como profesional en la Universidad Javeriana.

No obstante, las contradicciones manifestadas por el fiscal general, Néstor Humberto Martínez (exsocio de la familia del presunto asesino), en el sentido que la Sijín y el Gaula de la Policía sólo informaron a la Fiscalía General de la Nación al día siguiente y que ya estaba plenamente identificado el sospechoso, los medios seguían callando. Únicamente en este mar de complicidad periodística se pueden rescatar el portal Las Dos Orillas, que se atrevió a dar la noticia con nombre propio y Félix de Bedout, quien lo manifiestó a través de su cuenta de Twitter.

Las redes sociales nuevamente le ganaron a los grandes medios de comunicación, porque ejercieron tanta presión que los obligaron a romper su silencio. A manera de ejemplo, para el "prestigioso" periodista Gustavo Gómez de Caracol Radio, el crimen de Yuliana no existió, ni siquiera lo manifestó en su cuenta de Twitter.

Entonces, vale la pena detenernos y revisar críticamente los diferentes aspectos que rodean el caso y que tienen que ver con la manera como se comportan los medios masivos, prestigiosos y de gran músculo económico. Uno como ciudadano desprevenido podría pensar, por ejemplo, que los diferentes actores retardaron la información tal vez con la esperanza de que la verdad no se conociera o que alguna cosa se arreglara en el camino.

Da tristeza, rabia e indignación que algunos medios le dieran mayor difusión a las "excusas" de la familia Uribe Noguera que al reclamo de justicia de la familia de Yuliana. Para ellos quizá tiene más valor la información que surge del estrato seis que de los más pobres. Hacen "prestigioso" al criminal de lesa humanidad y con poder económico y revictimizan con su silencio cómplice ignorando a las víctimas.

Para el que es adinerado todo vale y se estratifican socialmente las noticias: este parece ser
el mensaje, desde la "comunicación social", que transmiten esos "prestigiosos" medios. Es comunicación social para las élites de la Sociedad.

Por eso, cada vez más, la incredulidad en los grandes medios de comunicación nacional se acrecienta y se ganan el rechazo de la ciudadanía, que se da cuenta de la apología a la mentira que realizan a través de sus noticias.

Comentarios

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Comentarios  

0 #1 joancrego 10-12-2016 14:13
Tengo una percepción diferente del cubrimiento del execrable crimen.
Los medios, cómo las redes juegan un papel muy importante en este caso específico.

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