Palmira, Valle del Cauca, Colombia

Tribuna de opinión

A los ojos de Estados Unidos y sus agencias de seguridad, los países no alineados con sus políticas exteriores, económicas y sociales simplemente son catalogados como “malos vecinos” o países que deben ser sometidos a observación.


El actual sistema internacional atraviesa un conjunto de cambios bruscos, agitados y, por qué no decir, convulsionados; en el que, para bien o para mal, el conjunto de los ciudadanos sólo se informan localmente cuando acceden a volúmenes de datos proporcionados por los mass media. Surge entonces una tensión permanente, en la que la inminencia de una guerra de proporciones dantescas no guarda ya relación alguna con visiones apocalípticas o catastrofistas, sino que, más bien, revela, a modo de juego bizarro, la forma en que las superpotencias del mundo se disputan el control geopolítico, económico, militar y tecnológico.

Como quiera que sea, un indicador bastante desalentador de este extraño espectro de sucesos actuales es el denominado reloj del juicio final, el cual tiene por propósito señalar el tiempo restante antes del inicio de una guerra nuclear o una guerra que suponga la devastación de la sociedad actual tal y como la conocemos.

Pues bien, cuando hablamos de tensión esencial, es preciso pensar, al margen de Thomas Kuhn, en aquella constante amenaza que permanece desde los periodos de entreguerras, pasando por la guerra fría hasta el presente. Se trata, sin ambages, de la permanente posibilidad de una guerra en la que se libraría en todos los contextos la clásica ley de ascenso de los extremos, esto es, acción, reacción, contrarreacción..., como resultado, se amplían las líneas de frente, incluyendo áreas no previstas —sorpresa estratégica—, y el enemigo (quien quiera que este sea) se desplazaría longitudinalmente a lo largo de toda ella, escogiendo el punto y el método para presionar a su contrario, tanto a nivel económico, político, sociocultural, tecnológico (bastará con simplificar aquí las cosa y mencionar ciberataques) y, desde luego, militarmente.

En efecto, resulta evidente, hoy más que nunca, que la escalada de conflictos y tensiones internacionales emergen a cada instante en un mundo que hoy por hoy se presenta altamente globalizado. Los esquemas tradicionales para explicar relaciones internacionales, en términos de hegemonía o de relaciones de dominación, se tornan obsoletos debido en parte al tránsito de un mundo bipolar (propio de la guerra fría) donde Rusia y Estados Unidos disputaban la supremacía mundial a un mundo multipolar, donde fueron emergiendo nuevas potencias tanto globales como regionales, cada una con un aspecto fuerte a destacar. Sumado al anterior hecho, la diplomacia en el siglo XXI constituye el gran diálogo de los Estados, donde este ha pasado a sustituir los ataques bélicos frontales o, por lo menos, a mitigarlos.

Pues bien, a los ojos de Estados Unidos y sus agencias de seguridad, los países no alineados con sus políticas exteriores, económicas y sociales simplemente son catalogados como “malos vecinos” o países que deben ser sometidos a observación. Uno de los casos puntuales y que ha sido catalogado como país potencialmente peligroso o país pesadilla para los Estados Unidos, es Corea del Norte. Con este país los Estados Unidos rompieron relaciones diplomáticas, comerciales y financieras desde hace ya más de dos décadas, dado que dicho Gobierno es visto no solo como “comunista”, sino, además, dictatorial, algo simplemente impensable e inaceptable para Washington y su continua insistencia en exportar e implementar en todo el mundo su modelo peculiar de “democracia y libertad”.

A fin de atender cuál es el fundamento de esta crisis diplomática entre estas dos naciones, se debe primero comprender que se trata de una lucha por el mantenimiento del poder y las ventajas geoestratégicas de la zona. Asimismo, se han producido varios amagues de conflicto bélico entre los Estados Unidos y Corea del Norte, en particular, a partir del cierre de la frontera y el aislamiento de Corea del Norte y Corea del Sur, el cual es, indiscutiblemente, un aliado incondicional de la Casa Blanca. Bastará con recordar los encabezados, notas de prensa y titulares que inundaron hasta el hartazgo los diferentes medios de comunicación de todo el mundo desde el año 2013.

Se infiere entonces que siendo ahora multipolar el sistema internacional, la concordancia y acuerdo entre los diversos países dependerá no solo de su poder económico y militar, sino también del conjunto de estrategias que sean capaces de adoptar e incorporar, así como de integrar de forma eficiente mecanismos de salidas negociadas ante eventuales o potenciales conflictos que amenacen la estabilidad de una zona o región. El realismo y la interdependencia compleja como modelo de análisis de las actuales relaciones internacionales, exige y supone que los Estados deban ser conscientes de las complejidad del mundo actual, donde las imposiciones, los bloqueos o las restricciones sólo obedecen a mecanismos muy viejos que no respetan la soberanía. Corea del Norte se desarrolló como país y los medios occidentales no pueden conformarse sólo con recrear e ilustrar de forma sesgada aquello que Estados Unidos quiere que se sepa. Ambos países están incurriendo en un juego de provocación, pero, para no perder la objetividad en este tipo de situaciones internacionales, es mejor examinar la historia y recordar que Estados Unidos cuenta con los recursos, tecnologías y medios de comunicación masiva para inclinar siempre la balanza a su favor.

Comentarios

Los comentarios aquí registrados pertenecen a los usuarios y no reflejan la opinión de Palmiguía. Nos reservamos el derecho de eliminar aquellos comentarios que se consideren impertinentes.

Código de seguridad
Refrescar

Lo más visto de Tribuna

Ciencia

Por qué leer poesía ayuda a tu cerebro

Las figuras retóricas que florecen en la poesía desafían algunas regiones del cerebro, mucho más de lo que puede hacerlo...

POR Sebastián Beringheli

Asuntos de ciudad

La guachafita de la salud en Palmira

Actualmente el hospital de Palmira se encuentra semiparalizado por la renuncia de 27 médicos que aducen precarias condiciones laborales, falta...

POR Raúl Ospina Giraldo

Analectas

Sólo sé que Sócrates sabía algo (además de saber que no sabía nada)

Sócrates jamás pronunció tal aberración filosófica. "Sólo saber que no se sabe nada" es una frase tan contradictoria como impropia...

POR Sebastián Beringheli